domingo, 30 de septiembre de 2018

Duermes envuelto en redes


“Internet es como cualquier otra tecnología, básicamente neutra, puedes usarla en formas constructivas o dañinas. Las formas constructivas son reales, pero muy pocas”.
Noam Chomsky

Un martillo no tiene fundamento de ser sin un clavo cerca. Para clavar una punta se necesita un golpe seco que reemplace la energía de varias personas pujando para lograr que se introduzca, por ejemplo, en un taco de madera. El martillo golpea fuerte y el clavo no golpea, en realidad es golpeado y en el golpe, suele perder su forma inicial. Pero es con ese impacto como se sujetan las cosas. Si solo disponemos del martillo no se podría ajustar nada a la pared. Se necesita el clavo y se necesita la pared o superficie donde se eternice el golpe. Por ende, entre los tres elementos se forma una red de posibilidades. Teniendo en cuenta que los primeros martillos datan de la Edad de Piedra, el concepto de red se instaló desde los primeros tiempos en el desarrollo de la humanidad. Es decir que trabajar o vivir en red es anterior al boom tecnológico. La red ya estaba concebida, solo es ahora cuando usamos permanentemente su palabra para todo lo que tenga que ver con el marketing del desarrollo científico. La tecnología se adueñó del concepto de red.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Y sin embargo, sabes


“El hombre está condenado a ser libre”
Jean-Paul Sartre

Quizás muchos vean en esta frase de Sartre una nueva reivindicación de libertades individuales. En cambio, observo una crítica filosófica más a nuestra esencia a través de esta máxima. La libertad es inherente al ser humano y, por ende, el ser humano es absolutamente responsable del uso que practica de su libertad y de las consecuencias que acarrean. Sartre era contrario a la existencia de un ser superior que determina el curso existencial, por lo cual “le otorga” al hombre la patata caliente de ser absolutamente responsable de sí mismo. Esa libertad inherente genera una expresión objetiva y otra subjetiva de lo que somos, dinastías atadas por sus propias definiciones, indecisiones y decisiones. La objetiva afirma que la libertad debe ser igualmente vivida por todos; la subjetiva grita con la boca cerrada, que cada quien ha de vivir de acuerdo a sus peculiaridades.

sábado, 15 de septiembre de 2018

No hay un punto exacto


“A veces uno se fija en alguien sólo porque ese alguien se ha fijado en uno”
Javier Marías, de su novela “Así empieza lo malo”.

Si el leer es una pasión, debes dejarte llevar. Pasado un tiempo, y adquirido un cierto hábito de lectura, se necesita descubrir nueva literatura. Los primeros autores serán fruto del influjo de tus referentes. Un autor puede conducir a otro, pero en el momento que formas tu propio contenido de lector, se dará el obligado paso que necesitarás descubrir por tus propios medios e instinto, nuevo material. Nunca sabes cómo llegarás a determinado libro o autor. Una portada, un escaparate, un prólogo, un comentario, un lector desconocido que te permite ver la solapa de lo que lee. En este caso, descubrí a un excelente escritor por apenas una referencia de otro al que leo permanentemente: Javier Marías. Él, en un listado de libros imprescindibles del siglo XXI, decidió nominarlo junto a otros autores conocidos. Y así fue como conocí a André Aciman.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Siento todo irreal


“Incluso la tecnología, que debería unirnos, nos divide. Todos estamos conectados, pero aun así nos sentimos solos”.
Dan Brown – Escritor.

Hasta hace bien poco no formaba parte de mi vida. La resistencia por incorporarme a esta aplicación demoró mi ingreso, ayudado porque todavía no tenía un smartphone. Bastó que comprara un receptor con sistema operativo acorde a la aplicación, para que el WhatsApp ingresara a mi día a día. Y más allá de los primeros mensajes individuales, lo que primó fue la pertenencia a diversos grupos: amigos, compañeros, club de fútbol y familia. Y con el correr del tiempo, la tentación de abandonar alguno de ellos... El pertenecer a tantos, estimo, me ha hecho perder la capacidad de comunicación, aunque parezca contradictorio. A veces es tóxica la comunicación en ellos, todos tenemos un spam conocido.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Carga una cruz en los hombros por el ser el mejor


“El 90% de los jugadores actuales no sabe jugar al fútbol entendiendo por tal un juego colectivo”.
Cesar Luis Menotti.

La sensación permanente de que en tantos aspectos se ha perdido la raíz parece afectarme. Aferrado a las férreas bases de mi educación, intento navegar por estos mares de modernidad sin desentonar o desafinar de manera muy cantada. Una manera de no cantar es la de sostener que el futuro y sus avatares no me asusta, aunque me condiciona. Tal vez porque me alarma esa tendencia tan generalizada, en todos los órdenes, de que ganar a toda costa y, de cualquier forma, sea el razonamiento inmediato. Y esa voz absurda que dijo hace unas décadas que solo pueden hablar los que ganan, haya triunfado. Y se hayan propagado por sobre los persistentes perdedores, que solemos ser casi todos.

miércoles, 15 de agosto de 2018

No está mal sumergirme otra vez


“Ahora si no te vendes piensan que no le interesas a nadie”.
De la película “Popstar”, del año 2016.

Jamás pedir permiso para poder cubrir ciertas carencias. Esconderse donde nadie suela mirar. Era ese espíritu de disidencia que se blindaba de una atmosfera con secreto de pocos para poder germinar y enfrentar al sistema, como una especie de contrahegemonía. La forma casi clandestina por ofrecer a pocos esa brisa nueva, aún no contaminada. La manera contracultural de resistencia contaba con el rechazo o el desinterés de las instituciones. Era la manera utópica de no claudicar en los comienzos. Aquella manera de sobrevivir como símbolo de fuerza por no sucumbir a la inercia del consumo y lo que rodea al comercio. Esta idea de movimiento insurreccionario fue conocido como “underground”, concepto que se aplica a una contra parte cultural y se utilizó por vez primera, allá por 1953.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Vos tenes tan mala memoria


“Esperar que un hombre pueda retener todo lo que, alguna vez, ha leído, es como esperar que lleve en su cuerpo todo lo que, alguna vez, ha comido”.
Arthur Schopenhauer

Cada vez que me viene a la mente un recuerdo de mi infancia lectora, indudablemente surge en primer lugar, la colección amarilla de libros Robin Hood, de Editorial Acmé, de Buenos Aires. Tapa dura con sobrecubierta, ilustración dibujada a color en su portada, la silueta de Robin Hood en su contratapa, lomo redondeado y un color amarillento fuerte muy particular -al menos para mí, tal vez por la devoción de abordar cada uno de sus títulos-. Julio Verne, Emilio Salgari, Alejandro Dumas, Mark Twain, Jack London, Edmundo de Amicis, Charles Dickens, Robert L. Stevenson y otros autores elementales se almacenaban en los diversos títulos esenciales de la literatura juvenil. Mi primera biblioteca juvenil alternaba con pocos ejemplares que no fueran de esa colección. Mi pasión por los libros tal vez esté fundada en ese color limonado.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Simpatía por el demonio

“No siempre se consigue lo que se quiere, pero si se intenta, se consigue lo que se necesita”.
Mick Jagger

Su otra mitad, su complemento irracional que no es racional así determinar, lo suele definir como un divo egocéntrico y megalómano, cree que su compañero es un maníaco frio y vanidoso. Vecinos desde pequeños, amigos desde la infancia, compañeros desde la adolescencia y socios desde jóvenes. Se valora de ellos la vigencia de una sociedad de más de cincuenta años. Plagados de anécdotas, rifirrafes y desencuentros, uno siempre valoró del otro su postura dura y resuelta. El otro, el que lo define como vanidoso y tanto más, en cambio, siempre respetó su inteligencia, magnetismo, poder y la continua ambición, de la cual también se pudo haber aprovechado. A los 75 años se sigue buscando calificativo a Mick Jagger, y más allá de cómo lo defina cuando se enoje Keith Richards, lo único que define al cantante de los Stones es el paso del tiempo, que lo convierte en solo historia viva.

jueves, 26 de julio de 2018

Ni me acuerdo mi nombre muy tranquilo en la arena


“Uno de los beneficios del verano fue que cada día teníamos más luz para leer”.
Jeannette Walls, periodista y escritora.

Todos los veranos leo un libro de Charles Dickens. Se ha tornado una costumbre, como la de hacerme con algún volumen dedicado a la novela negra, preferentemente Raymond Chandler. En los últimos años, he agregado en estos meses al detective Kostas Jaritos, personaje de zaga del escritor Petro Márkaris, del inspector Camille Verhoeven, personaje de ficción de Pierre Lemaitre o releer al comisario Salvo Montalbano, de Andrea Camilleri. También me encaro con material del que denominan denso, como que no se debería admitir en la tumbona, en la playa y en los meses de verano. En estos momentos escandalizo a los veraneantes con “El holocausto”, de Laurence Rees. Los libros me siguen llegando de casualidad y no me detengo en pensar si el verano es el momento ideal para leerlos. En estos meses no tengo que dedicarme al estudio, y me zambullo en literatura de ficción, ensayo o historia. No analizo si la lectura estival debe ser o no llevadera o pasatista.

viernes, 20 de julio de 2018

Tienes el coctel que envenenará mi soledad


“Ahora no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve”.
José Saramago.

El fenómeno tecnológico nos quiere inculcar que formamos parte de un gran grupo humano interconectado entre sí. En parte es cierto, en parte mueve a dudas. Tantas veces sospechamos que se transita entre un amontonamiento de seres automatizados que no logran organizarse sino es por una programación preconcebida. Parece, tantas veces, que el desarrollo tecnológico apuesta a la interconexión fraternal no para unir, sino para desunir, para distraer, para distanciar, para estar desconectado.  Mientras tanto, se estudia como revertir el problema de la soledad extrema a la que se ven afectados una buena parte de la sociedad, que no logra, no quiere o no puede conectar. Inquietan los efectos que genera el quedarse solo. En la literatura, por el contrario, la soledad estimula el acto creativo. Entonces se le teme al escritor, pensante o filósofo.

domingo, 15 de julio de 2018

Tantos odios para curar


“Todo hombre se parece a su dolor”.
André Malraux, escritor francés.

El ser humano se ha apoyado milenariamente en la propia naturaleza para enfrentar al dolor. El opio, alcohol, magnesio, cannabis, insulina, hongos, bacterias, sueros, aceites o grasas vegetales o la hoja de coca, entre otros, han propiciado ayudar el problema, pero también generar círculos viciosos o dependencias, como también afección hepática o problemas renales. El riesgo y beneficio puede valer la pena, lo que no cambia es que se debe continuar pagando un excesivo peaje para evitar el sufrimiento. ¿Qué es el dolor? Parece ser algo indescifrable. Tenemos dolor, lo sufrimos, lo sentimos, tal vez lo aguantamos y aprendemos a convivir, instalándolo de manera natural en nuestras vidas, con un componente de sensaciones y de emociones, y sin llegar a descubrir su significado.

sábado, 7 de julio de 2018

No me sigas, no sé dónde voy


“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”.
Arthur Schopenhauer

El sentido crítico puede ser uno de los valores que mueven a un escritor. Su fuente de creación puede y debe ser diversa, pero en el conflicto surgen los mejores interrogantes, las tramas más afiladas, las conclusiones más redondeadas, la improvista problemática. Algunos escriben para divertir, otros para distenderse, varios para ser olvidados, algunos para trascender. En todo caso, la escritura se nutre del cuestionamiento, es difícil que uno aprenda a escribir desde las soluciones, la pluma y el verbo se perfeccionan desde la problemática. Pero a veces, mirando hacia atrás, encuentro mi escritura encharcada entre tantos improvistos existenciales, como perdiendo frescura. Algo en mi interior pide un cambio y de momento, mientras esté como ofuscado, no logro reorientarme ni reinventarme.

sábado, 30 de junio de 2018

Porque si nada queda nada da


Habla para que yo te conozca
Sócrates – Filósofo griego.

Se solía recurrir a una diversidad de vocablos o registros para hablar, todos dependiendo del interlocutor, circunstancias o ambiente donde se desarrollaba una conversación. Teníamos la facilidad de adaptar nuestro vocabulario al entorno y lo hacíamos como cuando se cambia la marcha del coche o se pedalea en una bicicleta: automáticamente. No era lo mismo dirigirse a un jefe, padre, amigo, extraño, vecino o abuelo. Y no fingíamos ni hacíamos esfuerzos o concesiones. Podíamos no tener una cultura desarrollada, pero si la capacidad de comprender que no todo lo dicho era para todos o para todo momento. Eso ha cambiado y la palabra que se me viene a la mente para graficar dicho cambio es… empobrecimiento.

domingo, 24 de junio de 2018

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos


 “Aquellos que no lloran, no ven”
Víctor Hugo, en “Los miserables”.

Creo firmemente en las palabras y de ahí surge mi error. Las palabras no son sabias, son palabras. Un idiota con vocabulario no es un sabio por hilvanar buenas frases, solo es un idiota que tiene buena labia. Pero no logro recordar cuando fue el día que le di tanto peso a las palabras. En esa fecha comienza mi pesar. Son demasiados años dándole validez a lo expresado, aconsejado, a lo leído, a lo juramentado. En el camino no me di cuenta de que, más de una vez, relativicé gran parte de esos términos: hoy no leería una sola página de la biblia, por ejemplo, un libro tan solo lleno de palabras. Observen si no a los practicantes, feligreses, súbditos o devotos y vean si no es cierta aquella máxima de haz lo que te digo, pero no lo que hago.

miércoles, 20 de junio de 2018

Solo que el tiempo no los esperó


“El bienestar de las personas, en particular, ha sido siempre la coartada de los tiranos, y ofrece además la ventaja de dar a los sirvientes de la tiranía una buena conciencia”.
Albert Camus. 

La desigualdad continua su crecimiento disparando el desequilibrio y los niveles de pobreza. Por un lado, el constante desarrollo tecnológico nos plantea un enorme conflicto, ya que cada día se hacen menos necesarios todos aquellos trabajadores no calificados, lo que lleva a que se pierdan más empleos y los que lo conservan, lleven años con salarios estancados; los que se incorporan al mercado laboral lo hacen con nóminas cada vez más limitadas, en prestaciones y beneficios. A esto le añadimos los efectos de la globalización, que nos presenta un nuevo hecho inaudito: la eficiencia electrónica permite gestionar y supervisar a los trabajadores a distancia, por lo que los empleados en los países en desarrollo o subdesarrollo son dirigidos por directivos en los países desarrollados. Somos prescindibles y estamos perdiendo aquel concepto que prometía el “estado de bienestar” por la falta de cohesión social.

sábado, 9 de junio de 2018

No es tiempo para hacer un cambio, simplemente relájate, tómalo con calma.


Pero toma tu tiempo, piensa mucho, 
piensa en todo lo que tienes. 
Por ti estas cosas estarán aquí mañana, 
pero puede que tus sueños ya no. 
Letra de “Father and Son”, de Cat Stevens.

Es una secuencia normal en mi vida. En épocas de examen, mi escritura se difumina hasta desaparecer. En realidad, se traslada a nuevos resúmenes sobre intervención social, métodos de investigación socioeducativa, educación ambiental y otras tantas asignaturas que van de lo mismo, de todo lo que debemos proyectar ser y porque somos humanos, no solemos ser pero debemos tratar de intentar mejorar en lo que deberíamos ser. Pero extraño mi escritura a nivel que, si no me siento raudo a retomar el blog, lo voy a dejar desaparecer. Es así de extraño mi vinculación literaria con la vida, y con este blog.

martes, 29 de mayo de 2018

Que hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella


“Tiene razón Freud, hay una sola sexualidad, una sola libido – la masculina”.
Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo francés.

Una enorme mayoría lo ejerce por necesidad, engaño u obligación. Cuesta reconocer la confesión sobre el ejercicio de dicha profesión u ocupación, se vive escondiendo que es lo que hace para ganarse la vida, y tantas viven escondidas para que la mafia que las engañó disimule que se trata simplemente de trata. La libido lleva tantas veces a pensar que se trata de un universo de sensualidad o glamur y no decadencia, penurias y denigración. La caratulan la profesión más vieja del mundo, y de a poco se intenta cambiar la perspectiva, se tiende a pensar que no solo se debe atacar la mafia que la esclaviza, sino al cliente, aquel ser misterioso que generalmente se encuentra tan protegido y sobre estimulado para consumir prostitución. Es una palabra en boca de todos, que reconocen consumir bien pocos, pero como la droga y la corrupción, están presente en la idiosincrasia de las ciudades. Las llaman entre tantas formas, putas, y existe una prostitución afín a cada clase social existente.

martes, 22 de mayo de 2018

Todo el mundo loco y yo sin poderte ver


“Había aprendido la peor de las lecciones que puede dar la vida: la de que carece de sentido”.
Novela Pastoral Americana, de Philip Roth.

La gran novela americana encierra una idea, tal vez un tópico que se acuñó durante la segunda mitad del siglo XIX. Seguramente su concepción encierra una realidad semejante a ese otro slogan que las tierras del norte del continente americano tanto gusta estampar: el gran sueño americano. Lo cierto es que, desde su origen, se persigue de manera casi anual el sueño de la gran novela americana, con el pleno convencimiento que arrastran los norteamericanos que lo que sucede en EE. UU será lo que suceda en el mundo, que ellos son el mundo. Es parte de la fiebre de un país que abruma con otro cliché: el dueño del patriotismo.

martes, 15 de mayo de 2018

Vaya, tú sabes, todos queremos cambiar el mundo


“I hear a very gentle sound, with your ear down to the ground, we want the world and we want it now. Now? Now!”.
Letra de “When the music is over” – The Doors

“Cuando la música se termina, apaga las luces”. Esta frase y el enunciado que avala el post, están vinculados a The Doors y su tema legendario “When the music is over”. El recuerdo que se hilvana cincuenta años después de aquel año 1968, siempre quedará ligado al mayo francés, pero tal vez debimos enfocarnos más en aquellas flores de agosto que mitificó la primavera de Praga, o tal vez en el asesinato de Martín Luther King en abril del mismo año o la crisis vietnamita. “Escucho un sonido muy suave con la oreja pegada al suelo, queremos el mundo y lo queremos ahora. ¿Ahora? ¡Ahora!” sería la traducción del final de esta canción de The Doors, lanzada en 1967. El susurro de Jim Morrison en ese tramo de la balada se hizo mural y viral durante ese mayo francés. Un decalustro después la canción continúa vigente y seguimos deseando el mundo ahora. Aunque hubo lentos avances, el deseo sigue siendo una aspiración lejana, un grafiti eterno, una ilusión difusa.

martes, 8 de mayo de 2018

La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor


“El verdadero precio de todo, lo que todo realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el esfuerzo y la complicación de adquirirlo”.
Adam Smith – Economista y Filósofo.

Comenzó como uno de los tantos planteamientos filosóficos que aspiraban a alcanzar la equidad en su aplicación. De esta manera, la teoría se adentró con fuerza en el campo de la moral y la justicia. El debate surgió desde Aristóteles y se pronunciaron casi todos los filósofos griegos, preocupados por razonar las posibilidades de una sociedad justa. Como un desprendimiento de la moral y la ética surge la economía. A pesar de tanto pensamiento y escritos, la duda persiste: ¿Qué es un precio y cómo se obtiene un precio justo?