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lunes, 28 de septiembre de 2020

Tu misteriosa forma me lastimará


 “El hombre es un aprendiz; el dolor es su eterno maestro”.

Alfred De Musset

 

Insistimos en la importancia de la filosofía porque mantiene encendido el germen de la inquietud intelectual. Queremos conocer y comprender, no nos vale la simple curiosidad sino que nos intriga toda aquella cuestión que demore una respuesta racional. La potencia del razonamiento parece estar desaprovechada por la soberbia que minusvalora la capacidad de pensamiento o por las condiciones impuestos de instantaneidad y distracción. Pero aunque queramos solo distraernos, las dudas persisten. Y muchas de ellas lastiman. Y duelen, porque el dolor sigue siendo un tema central y salvo los momentos rutinarios de la vida, la experiencia dolorosa tarde o temprano estará presente y en ese momento, peleamos, lo superamos o claudicamos en la más absoluta de las penumbras.

domingo, 15 de julio de 2018

Tantos odios para curar


“Todo hombre se parece a su dolor”.
André Malraux, escritor francés.

El ser humano se ha apoyado milenariamente en la propia naturaleza para enfrentar al dolor. El opio, alcohol, magnesio, cannabis, insulina, hongos, bacterias, sueros, aceites o grasas vegetales o la hoja de coca, entre otros, han propiciado ayudar el problema, pero también generar círculos viciosos o dependencias, como también afección hepática o problemas renales. El riesgo y beneficio puede valer la pena, lo que no cambia es que se debe continuar pagando un excesivo peaje para evitar el sufrimiento. ¿Qué es el dolor? Parece ser algo indescifrable. Tenemos dolor, lo sufrimos, lo sentimos, tal vez lo aguantamos y aprendemos a convivir, instalándolo de manera natural en nuestras vidas, con un componente de sensaciones y de emociones, y sin llegar a descubrir su significado.

domingo, 24 de junio de 2018

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos


 “Aquellos que no lloran, no ven”
Víctor Hugo, en “Los miserables”.

Creo firmemente en las palabras y de ahí surge mi error. Las palabras no son sabias, son palabras. Un idiota con vocabulario no es un sabio por hilvanar buenas frases, solo es un idiota que tiene buena labia. Pero no logro recordar cuando fue el día que le di tanto peso a las palabras. En esa fecha comienza mi pesar. Son demasiados años dándole validez a lo expresado, aconsejado, a lo leído, a lo juramentado. En el camino no me di cuenta de que, más de una vez, relativicé gran parte de esos términos: hoy no leería una sola página de la biblia, por ejemplo, un libro tan solo lleno de palabras. Observen si no a los practicantes, feligreses, súbditos o devotos y vean si no es cierta aquella máxima de haz lo que te digo, pero no lo que hago.

domingo, 20 de marzo de 2016

Esta vez el dolor va a terminar


"Si el mundo fuera claro, el arte no existiría".
El mito de Sísifo, de Albert Camus

El problema quizás no sea la cantidad de información que nos desborda a diario. El problema pasa por la escasa comprensión que sabemos dar a tanta indicación recibida. Si están en juego nuestras emociones o simpatías a la hora de descifrar el testimonio, el proceso es sangrante. Es conmovedora la inocencia humana. Es inquietante la ignorancia, pero es perturbador recoger indicios de este misterio que es vivir a través de cualquier manifestación. Y el arte o la cultura no escapan a esto, por un lado emocionan hasta la sensualidad y por otro, lastiman y obligan a reconocer el dolor que nos atraviesa en este proceso que es la existencia.