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domingo, 26 de enero de 2020

Cuando estés mal, cuando estés solo


“Cada día que pasa, toma fuerza la nostalgia de un pasado glorioso que nunca existió realmente, pero que junto con el miedo al futuro, resulta una atractiva forma de fe”.
Hannah Arendt.

Es un sentimiento que marida entre la alegría y la tristeza. Se asemeja a una plaga que arrasa en este siglo y que estuvo viva su cepa desde el origen de la humanidad. En parte es esencial para un excelso desarrollo de las artes como la pintura, música, poesía o cine. Somos hijos de la nostalgia porque, casualmente, es un sentimiento que nos vincula con la niñez, con la adolescencia, con esos estados que han ido pasando y extrañamos. Víctor Hugo definía que la melancolía era la felicidad de estar tristes. Somos gente melancólica y para parte de la sociedad somos enfermos de depresión, de frustración, del desencanto.

domingo, 24 de junio de 2018

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos


 “Aquellos que no lloran, no ven”
Víctor Hugo, en “Los miserables”.

Creo firmemente en las palabras y de ahí surge mi error. Las palabras no son sabias, son palabras. Un idiota con vocabulario no es un sabio por hilvanar buenas frases, solo es un idiota que tiene buena labia. Pero no logro recordar cuando fue el día que le di tanto peso a las palabras. En esa fecha comienza mi pesar. Son demasiados años dándole validez a lo expresado, aconsejado, a lo leído, a lo juramentado. En el camino no me di cuenta de que, más de una vez, relativicé gran parte de esos términos: hoy no leería una sola página de la biblia, por ejemplo, un libro tan solo lleno de palabras. Observen si no a los practicantes, feligreses, súbditos o devotos y vean si no es cierta aquella máxima de haz lo que te digo, pero no lo que hago.

sábado, 9 de junio de 2018

No es tiempo para hacer un cambio, simplemente relájate, tómalo con calma.


Pero toma tu tiempo, piensa mucho, 
piensa en todo lo que tienes. 
Por ti estas cosas estarán aquí mañana, 
pero puede que tus sueños ya no. 
Letra de “Father and Son”, de Cat Stevens.

Es una secuencia normal en mi vida. En épocas de examen, mi escritura se difumina hasta desaparecer. En realidad, se traslada a nuevos resúmenes sobre intervención social, métodos de investigación socioeducativa, educación ambiental y otras tantas asignaturas que van de lo mismo, de todo lo que debemos proyectar ser y porque somos humanos, no solemos ser pero debemos tratar de intentar mejorar en lo que deberíamos ser. Pero extraño mi escritura a nivel que, si no me siento raudo a retomar el blog, lo voy a dejar desaparecer. Es así de extraño mi vinculación literaria con la vida, y con este blog.

domingo, 26 de febrero de 2017

Triste, solitario y final

"Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. Refugio de tristes, nostálgicos y soñadores".
Mario Vargas Llosa

Las fechas de exámenes de la facultad se antojan complicadas. Durante tres semanas intensas peleo con la desmemoria, con el paso del tiempo que se antoja cada semestre más inflexible. Aquella naturaleza flexible que me permitía entender lo que estudiaba de inmediato, mutó en una sensación cruel: lo que leo entiendo, pero la memoria no recuerda lo leído a los minutos. Así que peno en el ordenador, peno en el metro mientras leo una vez más el libro en cuestión, hago resúmenes breves para tener al menos el origen de los temas estudiado, porque se que todavía ora el milagro de mirar la hoja de examen y recordar con mis palabras las preguntas exigidas, y la consabida nota aprobatoria. Pero la carrera universitaria elegida por darme un gusto a esta edad, se está tornando en una molestia que no tenía para nada contemplada.