domingo, 15 de julio de 2018

Tantos odios para curar


“Todo hombre se parece a su dolor”.
André Malraux, escritor francés.

El ser humano se ha apoyado milenariamente en la propia naturaleza para enfrentar al dolor. El opio, alcohol, magnesio, cannabis, insulina, hongos, bacterias, sueros, aceites o grasas vegetales o la hoja de coca, entre otros, han propiciado ayudar el problema, pero también generar círculos viciosos o dependencias, como también afección hepática o problemas renales. El riesgo y beneficio puede valer la pena, lo que no cambia es que se debe continuar pagando un excesivo peaje para evitar el sufrimiento. ¿Qué es el dolor? Parece ser algo indescifrable. Tenemos dolor, lo sufrimos, lo sentimos, tal vez lo aguantamos y aprendemos a convivir, instalándolo de manera natural en nuestras vidas, con un componente de sensaciones y de emociones, y sin llegar a descubrir su significado.

sábado, 7 de julio de 2018

No me sigas, no sé dónde voy


“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”.
Arthur Schopenhauer

El sentido crítico puede ser uno de los valores que mueven a un escritor. Su fuente de creación puede y debe ser diversa, pero en el conflicto surgen los mejores interrogantes, las tramas más afiladas, las conclusiones más redondeadas, la improvista problemática. Algunos escriben para divertir, otros para distenderse, varios para ser olvidados, algunos para trascender. En todo caso, la escritura se nutre del cuestionamiento, es difícil que uno aprenda a escribir desde las soluciones, la pluma y el verbo se perfeccionan desde la problemática. Pero a veces, mirando hacia atrás, encuentro mi escritura encharcada entre tantos improvistos existenciales, como perdiendo frescura. Algo en mi interior pide un cambio y de momento, mientras esté como ofuscado, no logro reorientarme ni reinventarme.

sábado, 30 de junio de 2018

Porque si nada queda nada da


Habla para que yo te conozca
Sócrates – Filósofo griego.

Se solía recurrir a una diversidad de vocablos o registros para hablar, todos dependiendo del interlocutor, circunstancias o ambiente donde se desarrollaba una conversación. Teníamos la facilidad de adaptar nuestro vocabulario al entorno y lo hacíamos como cuando se cambia la marcha del coche o se pedalea en una bicicleta: automáticamente. No era lo mismo dirigirse a un jefe, padre, amigo, extraño, vecino o abuelo. Y no fingíamos ni hacíamos esfuerzos o concesiones. Podíamos no tener una cultura desarrollada, pero si la capacidad de comprender que no todo lo dicho era para todos o para todo momento. Eso ha cambiado y la palabra que se me viene a la mente para graficar dicho cambio es… empobrecimiento.

domingo, 24 de junio de 2018

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos


 “Aquellos que no lloran, no ven”
Víctor Hugo, en “Los miserables”.

Creo firmemente en las palabras y de ahí surge mi error. Las palabras no son sabias, son palabras. Un idiota con vocabulario no es un sabio por hilvanar buenas frases, solo es un idiota que tiene buena labia. Pero no logro recordar cuando fue el día que le di tanto peso a las palabras. En esa fecha comienza mi pesar. Son demasiados años dándole validez a lo expresado, aconsejado, a lo leído, a lo juramentado. En el camino no me di cuenta de que, más de una vez, relativicé gran parte de esos términos: hoy no leería una sola página de la biblia, por ejemplo, un libro tan solo lleno de palabras. Observen si no a los practicantes, feligreses, súbditos o devotos y vean si no es cierta aquella máxima de haz lo que te digo, pero no lo que hago.

miércoles, 20 de junio de 2018

Solo que el tiempo no los esperó


“El bienestar de las personas, en particular, ha sido siempre la coartada de los tiranos, y ofrece además la ventaja de dar a los sirvientes de la tiranía una buena conciencia”.
Albert Camus. 

La desigualdad continua su crecimiento disparando el desequilibrio y los niveles de pobreza. Por un lado, el constante desarrollo tecnológico nos plantea un enorme conflicto, ya que cada día se hacen menos necesarios todos aquellos trabajadores no calificados, lo que lleva a que se pierdan más empleos y los que lo conservan, lleven años con salarios estancados; los que se incorporan al mercado laboral lo hacen con nóminas cada vez más limitadas, en prestaciones y beneficios. A esto le añadimos los efectos de la globalización, que nos presenta un nuevo hecho inaudito: la eficiencia electrónica permite gestionar y supervisar a los trabajadores a distancia, por lo que los empleados en los países en desarrollo o subdesarrollo son dirigidos por directivos en los países desarrollados. Somos prescindibles y estamos perdiendo aquel concepto que prometía el “estado de bienestar” por la falta de cohesión social.

sábado, 9 de junio de 2018

No es tiempo para hacer un cambio, simplemente relájate, tómalo con calma.


Pero toma tu tiempo, piensa mucho, 
piensa en todo lo que tienes. 
Por ti estas cosas estarán aquí mañana, 
pero puede que tus sueños ya no. 
Letra de “Father and Son”, de Cat Stevens.

Es una secuencia normal en mi vida. En épocas de examen, mi escritura se difumina hasta desaparecer. En realidad, se traslada a nuevos resúmenes sobre intervención social, métodos de investigación socioeducativa, educación ambiental y otras tantas asignaturas que van de lo mismo, de todo lo que debemos proyectar ser y porque somos humanos, no solemos ser pero debemos tratar de intentar mejorar en lo que deberíamos ser. Pero extraño mi escritura a nivel que, si no me siento raudo a retomar el blog, lo voy a dejar desaparecer. Es así de extraño mi vinculación literaria con la vida, y con este blog.

martes, 29 de mayo de 2018

Que hasta el hijo de un Dios, una vez que la vio, se fue con ella


“Tiene razón Freud, hay una sola sexualidad, una sola libido – la masculina”.
Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo francés.

Una enorme mayoría lo ejerce por necesidad, engaño u obligación. Cuesta reconocer la confesión sobre el ejercicio de dicha profesión u ocupación, se vive escondiendo que es lo que hace para ganarse la vida, y tantas viven escondidas para que la mafia que las engañó disimule que se trata simplemente de trata. La libido lleva tantas veces a pensar que se trata de un universo de sensualidad o glamur y no decadencia, penurias y denigración. La caratulan la profesión más vieja del mundo, y de a poco se intenta cambiar la perspectiva, se tiende a pensar que no solo se debe atacar la mafia que la esclaviza, sino al cliente, aquel ser misterioso que generalmente se encuentra tan protegido y sobre estimulado para consumir prostitución. Es una palabra en boca de todos, que reconocen consumir bien pocos, pero como la droga y la corrupción, están presente en la idiosincrasia de las ciudades. Las llaman entre tantas formas, putas, y existe una prostitución afín a cada clase social existente.