“Detrás de los actuales debates teóricos sobre nacionalismo, identidad, política y fundamentalmente, religioso, hay un tema oculto: la pasión”.
Michael Walser, filósofo.
Las ideológicas se fundamentan en la emoción pasional de los ciudadanos, atizados por la lógica de los mercados, la ilógica de los medios y el sentido de las redes sociales. Sobre ellos o entre ellos danzan los líderes, los que vienen a cambiar el mundo, a hacerlo más justo y mejor repartido. Es un frenesí desmedido que rige el sistema, no se trata de una pasión romántica, estética o poética, sino de una pasión - pulsión masiva plagada de mensajes falsos y teorías conspirativas, adoctrinando en cuestión de tiempo -años o décadas-, desamblando de manera cruel, persecutoria o sangrienta las más poéticas obras sociológicas planteadas. Trastabillamos democracias, titubeamos en “emocracias”.











