“¿Cuál es la diferencia, me pregunto yo, entre un país que encierra en
la cárcel a unas cuantas personas de
más y un país que deja en libertad a sus gánsteres?”.
John Le Carré
Si uno habita en un país que la mayor parte del tiempo es gobernado por
un incorregible sistema clientelar o corrupto, uno ya no puede discernir quien
estuvo primero: si el partido o sus votantes. Con dolor ya no nos podemos
preguntar si hay en verdad, alguien inocente. Inocente de inocencia o candor,
no de responsabilidad. Cuando en el tiempo las hordas que se hacen llamar
pueblo repiten la canción de la justicia social, tal vez es que lo crean
sinceramente. El concepto de justicia social hace que el pueblo ame a sus
propios ladrones porque lo único que comprenden de lo que es justicia es poder adelantarse
al otro para robar lo que empecinadamente seguimos denominando el dinero de
todos.
