“Todo hombre se
parece a su dolor”.
André Malraux,
escritor francés.
El ser humano se ha apoyado
milenariamente en la propia naturaleza para enfrentar al dolor. El opio,
alcohol, magnesio, cannabis, insulina, hongos, bacterias, sueros, aceites o
grasas vegetales o la hoja de coca, entre otros, han propiciado ayudar el
problema, pero también generar círculos viciosos o dependencias, como también
afección hepática o problemas renales. El riesgo y beneficio puede valer la
pena, lo que no cambia es que se debe continuar pagando un excesivo peaje para
evitar el sufrimiento. ¿Qué es el dolor? Parece ser algo indescifrable. Tenemos
dolor, lo sufrimos, lo sentimos, tal vez lo aguantamos y aprendemos a convivir,
instalándolo de manera natural en nuestras vidas, con un componente de
sensaciones y de emociones, y sin llegar a descubrir su significado.
