“No hay ningún viento favorable para
el que no sabe a qué puerto se dirige”.
Arthur Schopenhauer
El sentido crítico puede ser uno de
los valores que mueven a un escritor. Su fuente de creación puede y debe ser
diversa, pero en el conflicto surgen los mejores interrogantes, las tramas más
afiladas, las conclusiones más redondeadas, la improvista problemática. Algunos
escriben para divertir, otros para distenderse, varios para ser olvidados, algunos
para trascender. En todo caso, la escritura se nutre del cuestionamiento, es
difícil que uno aprenda a escribir desde las soluciones, la pluma y el verbo se
perfeccionan desde la problemática. Pero a veces, mirando hacia atrás,
encuentro mi escritura encharcada entre tantos improvistos existenciales, como
perdiendo frescura. Algo en mi interior pide un cambio y de momento, mientras
esté como ofuscado, no logro reorientarme ni reinventarme.
