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domingo, 30 de septiembre de 2018

Duermes envuelto en redes


“Internet es como cualquier otra tecnología, básicamente neutra, puedes usarla en formas constructivas o dañinas. Las formas constructivas son reales, pero muy pocas”.
Noam Chomsky

Un martillo no tiene fundamento de ser sin un clavo cerca. Para clavar una punta se necesita un golpe seco que reemplace la energía de varias personas pujando para lograr que se introduzca, por ejemplo, en un taco de madera. El martillo golpea fuerte y el clavo no golpea, en realidad es golpeado y en el golpe, suele perder su forma inicial. Pero es con ese impacto como se sujetan las cosas. Si solo disponemos del martillo no se podría ajustar nada a la pared. Se necesita el clavo y se necesita la pared o superficie donde se eternice el golpe. Por ende, entre los tres elementos se forma una red de posibilidades. Teniendo en cuenta que los primeros martillos datan de la Edad de Piedra, el concepto de red se instaló desde los primeros tiempos en el desarrollo de la humanidad. Es decir que trabajar o vivir en red es anterior al boom tecnológico. La red ya estaba concebida, solo es ahora cuando usamos permanentemente su palabra para todo lo que tenga que ver con el marketing del desarrollo científico. La tecnología se adueñó del concepto de red.

sábado, 15 de julio de 2017

Mis propios dioses ya no están, espejismos

“Las sociedades llamadas avanzadas consumen imágenes, no creencias; son, pues, más liberales, menos fanáticas, pero son también más falsas (menos auténticas), cosa que nosotros traducimos, en la consciencia corriente, por la confesión de un tedio nauseabundo, como si la imagen, al universalizarse, produjese un mundo sin diferencias (e indiferente)”.
Roland Barthes, filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés (1915-1980)

Tengo una foto recientemente enmarcada de mis tías en mi escritorio de trabajo. Están pegadas a otra que me sacaron con uno de mis jugadores favoritos de mi equipo de benjamines. Si giro a la derecha, observo la foto con mis padres en un paseo por Asturias y tengo un retrato grande en la repisa de los libros, con algunos de mis amigos el día de mi despedida inicial de Argentina. Y en blanco y negro, una foto excelente que sacó mi esposa de varios botes irregularmente colocados en la ría de Plentzia, merecen un marco de tamaño considerable. Es decir que, en las siguientes líneas, me embarcaré en la confusa tarea de escribir sobre la cantidad obtusa de fotos, gif o videos que sacamos, envíanos o circulamos y resulta que, en un punto, no escapo a la tendencia. Pero en mi descargo, creo que yo recopilo recuerdos, no modas. Me resguardo de mis vacíos con esas pocas fotos, no me vacío más acumulándolas en el móvil.