“Los mismos tiranos encuentran muy extraño que los hombres puedan tolerar a un individuo que les causa mal; por eso se empeñan en adornarse con la religión y, de ser posible, en apropiarse de una porción de divinidad para conservar su perversa vida”.
Étienne de La Bóetie
Los humanos irrumpieron en la tierra hace doscientos mil años, pero en parte de ese período su predominio fue insignificante, tanto para el impacto en el mundo como para su sistema ecológico. Para comprender nuestro lugar en la tierra, el comportamiento humano se estudia exclusivamente a partir de la biología. De animales insignificantes que integraban una especie mas de las que habitaban el planeta a ser la fuerza mas poderosa. Una mutación en el ADN del Homo Sapiens cambió la estructura del cerebro permitiéndole desarrollar habilidades cognitivas diferenciadoras. Imaginar, hablar, comunicar fueron la base sobre la que se construyeron las civilizaciones. Dichas habilidades sociales y la disposición de cooperar le permitió conquistar el mundo, en permanentes revoluciones. Pero siempre recordando que en todos los procesos vividos, las emociones son la base de toda revuelta, y solemos olvidarlo.










