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lunes, 20 de septiembre de 2021

No me lastimes con tus crímenes perfectos

“Quien en nombre de su derecho a hacer lo que le de la gana no interioriza el impacto que sus acciones puedan tener sobre otros termina contribuyendo a construir una sociedad en la que muchos —también él mismo— verán reducidas las posibilidades de hacer lo que les de la gana”.

Daniel Innerarity.



Algunos sostienen que los desastres son creación de la incompetencia humana. La civilización, en esos casos, se parece a una fina apariencia. En esos momentos conectamos con el verdadero ser y nos asemejamos más a los animales a través del instinto, que actúa basado en sentimientos, sensaciones y motivaciones, orientados a lograr la subsistencia. El eslogan de que “esta crisis nos hará mejores” puede ser solo eso, un eslogan con las mejores intenciones. A lo largo de este año y medio pudimos comprobar que las buenas personas siguieron siéndolas, mientras que las malas, no mejoraron.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Es que no sé muy bien por dónde vas


“El límite de tu mundo es el límite de tu lenguaje”
Ludwig Wittgenstein

Da la sensación de que el ser humano vive atrapado en un límite que intenta todo el tiempo doblegar para avanzar. A través de la filosofía intentamos abordar la realidad desde la razón. Encerrados en un corralito virtual que dice que es el mundo concreto, la sensación de inseguridad que presume que más nos movemos en lo intangible, hace añicos tantas palabras empleadas para no poder explicar que lo misterioso predomina. Decimos cosas, argumentamos, desarrollamos teorías, justificamos el paso de civilizaciones, y todo lo hacemos apoyados en el ambiguo corredor que va de un lado al otro del límite, donde lo racional, irascible o concupiscible nos invita constantemente a reformular la tontería que hayamos desarrollado con nombre de teoría para vivir con lo uno y lo otro que somos. Y seguir teorizando.

domingo, 18 de noviembre de 2018

El corazón del hombre se hizo añicos antes de que explotara la vergüenza


“En la base de todas las reglas que determinan la elección y el empleo de las palabras encontramos la misma exigencia primordial: la economía de la atención”.
Herbert Spencer – naturalista, filósofo, sociólogo, psicólogo y antropólogo inglés (1820-1903)

Alguna vez repetí hasta el cansancio una canción de un artista argentino, que vivió parte de su tiempo en Madrid, y supo resurgir, mediado los ochenta, de un pasado de niño prodigio al convertirse en una estrella que él, hubiera deseada se le equipare a Dylan o a Morrison. Pero la cuestión es la canción, la repetía una y otra vez, y hasta la cantaba cercano a las lágrimas siempre internas, por el dolor que sentía hacia un amor frustrado. Entre suspiros de dolor me preguntaba cómo había podido graficar tan contundentemente esa sensación de despertar y pensar en el acto, si la has de ver. Me aliviaba en parte saber que era moneda corriente ese dolor. Me aliviaba hasta que alguien me contó que esa canción en realidad se la cantaba a la cocaína. Nunca sabré la realidad, porque no es habitual que un cantante, o un escritor, o alguien vinculado al éxito te confiese que su gran fama en realidad surgió de una marranada. Pero yo era capaz de perecer en mi cama sintiendo eso bien propio, lo de y ahora tengo que esconder mis heridas.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Bajo una misma piel y en la misma ceremonia


 “La inmadurez natural no es el problema más serio que padece el hombre sino es aún más preocupante la inmadurez venida por medios artificiales, es decir aquella impelida o impuesta por los demás. El hombre empuja al hombre, al otro, a la inmadurez. De este mismo modo actúa lo que conocemos con el nombre de cultura".
Witold Gombrowicz

"Existen tres tipos de inteligencia: una comprende las cosas por sí misma, otra discierne lo que otros comprenden y la tercera no comprende por sí misma ni por medio de otros. La primera es extraordinaria, la segunda excelente y la tercera inútil". Según la visión del manejo del poder, obtenido a través de la lectura de "El príncipe", de Nicolás Maquiavelo, es cada día más ardua la construcción de sociedades democráticas. Todos los individuos tienen responsabilidades sobre las tareas que les toca. Pero la única construcción que hoy se concibe, es la de proyectar nuestras culpas en los demás. La piedra angular de esa inmadurez o incapacidad para funcionar se puede atribuir a la falta de educación y formación en valores.  No se está generando ese tipo de inteligencia que comprenda las cosas por sí mismas.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Se acabó ese juego que te hacía feliz



"La causa real y determinante que ha hecho perder el poder a los hombres ha sido siempre el haber llegado a ser indignos de ejercerlo."
Alexis de Tocqueville.

Hay palabras que simbolizan más de lo que luego representan. Existen términos que creemos utilizar en su máxima expresión y solo queremos quedar bien al pronunciarlos. Infinidad de vocablos pasean por nuestro discurso, sin saber su verdadero concepto.  Conocemos voces que las sociedades pregonan como ideales y apenas les da el cuero representar.  La palabra “democracia” está en boca de todos, pero no en todas nuestras actitudes. Casi siempre consideramos que los demócratas son los nuestros, y los otros, son los que la bastardean, condicionan, peligran o denigran. Demócrata quiere ser aquel que lo grita a los cuatro vientos, y suele ser el que lo practica sin gritarlo ni anunciarlo, aceptando las normales vicisitudes.

domingo, 4 de octubre de 2015

A usted que corre tras el éxito


"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos".
Jorge Luis Borges.

El que se vislumbra en el dibujo de la entrada es el fallecido escritor José Luis Sampedro.  La foto verdadera - preciosa - apareció en el suplemento Babelia de esta semana. Amparado por las destrezas del Photoshop, intento que la imagen visual de cada entrada sintetice parte del texto. El rostro de Sampedro reflejado en un cristal representaba por sí sólo la idea del futuro del escritor. Pero el juego del vidrio roto mejoraba el concepto. Si como sociedad nos estamos mirando al espejo, sabemos que todos los cristales hoy deforman.  Y si no desfiguran, se rompen ante la frágil mirada sin compromiso. Es la primera vez que me siento a explicar una entrada de este blog. Será la vejez del segundo año. Será la resignación de pensar que a Sampedro, como a muchos otros que nos han abandonado, no logramos reemplazarlos.