"Nuestras vidas están hechas del mismo material con que
se hacen los sueños".
William Shakespeare
Para algunos eran marginales, pero
para otros tantos eran bohemios libertarios que escogieron vivir al margen y
libremente, del dominio burgués. Su presencia despertaba curiosidad o miedo,
nunca indiferencia. "No hay ninguna libertad en pasarse todo el día
trabajando para conseguir apenas un lugar donde dormir", estos seres
olvidados fueron alguna vez parte interesante del decorado de cualquier calle o
plaza de todo barrio en el Buenos Aires de nuestra infancia, de nuestras elucubraciones
o de nuestro aprendizaje. Porque de ellos se aprendía a través de charlas o de
observarlos. Los linyeras, vagabundos o crotos fueron parte de una postal de un
mundo que cambiaba pero no a pasos tan acelerados como los de estos días.












































