“El objetivo del trabajo literario -de la literatura como trabajo- es hacer que el lector no sea más un consumidor, sino el productor del texto”.
Roland Barthes
Los lectores han ido evolucionando con el tiempo. La ingenuidad distractiva decimonónica con la que uno se acercaba a la lectura parece haber cambiado, obligando a los autores a modificar y agudizar las estructuras con las que trazar las historias. Para ello, una concepción nueva de escritores dieron forma a otra manera de diseñar la literatura. Podemos destacar un sinfín de generaciones doradas desde que a comienzos del siglo pasado se modificara el arte narrativo. América Latina trascendió a través del denominado “boom latinoamericano” donde una lista de narradores aunados por un mismo estilo definido “realismo mágico” dieron forma a una fecundidad tanto original como ambiciosa. De la frondosa lista de escritores enumerados, algunos críticos o historiadores no se ponen de acuerdo en incluir al uruguayo Juan Carlos Onetti. La duda puede estar centrada porque es un escritor un poco anterior al reconocimiento del fenómeno global. La realidad es que Onetti fue la puerta esencial para poder trascender este fenómeno.

