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martes, 20 de diciembre de 2016

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió

"El tigre de hoy es idéntico al de hace seis mil años, porque cada tigre tiene que empezar de nuevo a ser tigre, como si no hubiese habido antes ninguno. El hombre, en cambio, merced a su poder de recordar, acumula su propio pasado, lo posee y lo aprovecha. El hombre no es nunca un primer hombre: comienza desde luego a existir sobre cierta altitud de pretérito amontonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal".
José Ortega y Gasset - La rebelión de las masas (1930)

Para mis abuelos la década del treinta del pasado siglo fue dura. Tuvieron que cruzar por segunda vez el océano en barco para radicarse en Buenos Aires. Habían confiado en que se podía regresar a su Getxo natal, pero se equivocaron. Tuvieron suerte, ya que pudieron irse nuevamente luego de cinco años. A partir de los cuarenta, para mis aitites pudo considerarse la década donde salieron delante y desarrollaron su familia. Para mis padres, los sesenta fueron los años donde estabilizaron sus carreras personales y se aunaron en un proyecto familiar. Hoy recuerdan esos años como los mejores. Yo, de momento, como muchos, regreso cuando puedo a la atmósfera nostálgica de los ochenta, los de mi adolescencia. Y así seguirán las generaciones, buscando en una década pasada el mejor de los momentos vividos.

lunes, 12 de septiembre de 2016

No tengo norte, no tengo guía, para mí todo es igual

"Nuestras vidas están hechas del mismo material con que se hacen los sueños".
William Shakespeare

Para algunos eran marginales, pero para otros tantos eran bohemios libertarios que escogieron vivir al margen y libremente, del dominio burgués. Su presencia despertaba curiosidad o miedo, nunca indiferencia. "No hay ninguna libertad en pasarse todo el día trabajando para conseguir apenas un lugar donde dormir", estos seres olvidados fueron alguna vez parte interesante del decorado de cualquier calle o plaza de todo barrio en el Buenos Aires de nuestra infancia, de nuestras elucubraciones o de nuestro aprendizaje. Porque de ellos se aprendía a través de charlas o de observarlos. Los linyeras, vagabundos o crotos fueron parte de una postal de un mundo que cambiaba pero no a pasos tan acelerados como los de estos días.