“La persona envejece en su relación con el tiempo, con el propio cuerpo, con la sociedad, con la civilización y finalmente, con la muerte”.
Jean Améry, ensayista austríaco (1912-1978)
La educación o formación para toda la vida es un concepto que se defiende para que todo ser humano tenga la posibilidad de desarrollar permanentemente nuevas capacidades o reafirmar las vigentes, ante la velocidad de cambio exponencial en el modelo de negocios y las comunicaciones, con su capacidad de adaptación. En muchos casos, la sociedad se empecina en hablar con la boca grande sobre la inclusión pero mutila sin causas la todavía posible proyección de ciertos segmentos de edad de la población, amparándose en un concepto erróneo de velocidad que nos sobrepasa hasta el extremo de dudar sobre nuestra vocación o capacidad. Cada vez resulta más claro el reconocer que un porcentaje menor de los jóvenes que terminan sus estudios iniciales, tengan en claro su vocación y profesión. Las segundas o terceras oportunidades -de escoger carrera, curso o formación- son cada vez más manifiestas, notorias y necesarias para la mayoría.




