"No puedes convencer a un creyente de nada porque sus
creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada
necesidad de creer".
Carl Sagan
Vivimos el instante, cada vez más
apresurados. Pero vaya paradoja, cuanto más al instante se vive, se debería cuestionar
-y no se hace- el concepto de eternidad. Parece que vivimos acelerados sin
lograr encontrar la paz interior y el precio será el placer de la eternidad,
rodeado de nuestros seres queridos, que a causa de esa velocidad con la que
vivimos, no pudimos dispensarle toda la atención que debimos darles en vida. La
labor del que piensa es cuestionar las falacias que nos rodean. Y la existencia
de un Dios debería ser la más fácil de refutar pero al mismo tiempo, genera una
radicalidad que obliga a dejar la duda para más adelante, quizás cuando nos encontremos
que no existe esa eternidad tan anhelada. Sería el verdadero castigo si pudiéramos
comprobarlo.


