“Voy
a poner un ejemplo. Usted funda un zoo. Se trae animales de todas partes del
mundo y se pregunta: ¿Cómo vivía el elefante antes de traerlo? Entonces,
intenta crearle un hábitat similar al que tenía…¿Cómo vivía el pez? Entonces,
intenta proporcionarle un acuario. Es decir, intenta adaptar el entorno a cada
uno de los animales porque sabe perfectamente que el pez no va a sobrevivir en
la estepa o el elefante en un acuario”.
Remo Hans Largo, pediatra
Se persigue una idea errónea que es
fácil de refutar, pero al masificarse se hace difícil convencer a la sociedad
que es quién está siendo artífice de la propia frustración. Resulta por lo
menos complicado que un padre que internamente conoce las limitaciones de su
hijo pueda asumirlo al reconocerlo. Y eso conlleva a una absurda presión por
convertir a sus descendientes en cosas que no son. Nos amparamos en que es la
sociedad la que presiona hacia el éxito, pero con la boca grande algunos padres
dicen que se aspira a la felicidad y normal desarrollo, pero con la boca
pequeña solo aspiran al éxito o consagración para que sean felices, a tener a
Rafa Nadal o Steve Jobs en casa.


