“Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”.
Roald Dahl, escritor.
Si bien nos sentimos seres únicos, cada una de nuestras vidas vienen precedidas por un par de generaciones de antepasados y algunos familiares vivos. Eso no significa que sí o sí nos condicionen en nuestro derrotero particular pero como seres sociables, somos un eslabón en la cadena familiar y social. Pertenecemos a una familia que generalmente existe antes de que lleguemos al mundo, se mantiene durante nuestra presencia y continuará existiendo después nuestro. Ese marco que nos habita y nos brinda contenidos denominados experiencias o vivencias, a veces nos condiciona u obliga a mantener silencio sobre diversas circunstancias que nos pueda generar traumas o conflictos, y en el peor de los casos, secretos que nos dan entidad familiar a lo largo del tiempo. Tranquilidad a mi familia, escribiré sobre secretos familiares que creo que no me comprenden, a no ser que de tanto secretismo, se hayan olvidado de participarme.



