domingo, 23 de junio de 2013

El tiempo recuperado



Con la irrupción del Estado en la difusión del fútbol en Argentina, el léxico que salvo excepciones, ya era bastante pobre y mezquino, se pobló de frases o jingles, que algunos creen que representan una actualidad, cambio a mejor o reivindicación popular y para muchos otros, una manera creativa de disfrazar la inoperancia y decadencia.
El futbol es para todos, lo liberaron. En realidad parece que cambio de manos de productoras o comercializadoras pero continúa siendo tierra de nadie, o de los delincuentes. Nadie los conoce, pero están en todos los estadios, en los alrededores manejando el estacionamiento, en la reventa de entradas, en los puestos de comida, en las peñas, en los quinchos, en los mítines políticos, y lo que es peor en las plantillas con nómina de las diversas municipalidades.

Nadie los conoce, nadie los frecuenta, nadie los vio jamás, las cámaras justo en el momento de cualquier incidente estaban mirando para el otro lado o apagadas y todas las partes de la sociedad se asombran ante cada capítulo semanal, ante una nueva suspensión, ante el escaso valor que creemos que tiene la vida.
Regresó el “relator del pueblo”, no alcanzaba con su épica y legado en los noventa. Debía regresar imagino porque la gente le va a entender enseguida, lo burdo es religión y lo obsceno, sensual de la mano del personaje. De paso, en el entretiempo (eso me lo dicen porque el futbol en España llega sin “propaganda”) cambia el registro de lo soez para dar paso al proselitismo.
Ahora no adicionamos minutos al final de cada tiempo. Hace un par de años que los minutos se “recuperan”. Recuperamos un minuto promedio en los primeros actos, y tres o cuatro al borde de los noventa. Solo recuperamos minutos, porque vidas seguimos en el espiral de la pérdida. Doce en 2012 (podría ser otro jingle) y por ahora con solo el Final disputado vamos por cinco. El último muerto fue del simpatizante de Lanús que murió por enfrentamientos con la  policía en las afueras del estadio en el partido ante Estudiantes.  Y la decisión se supone que es temporal ante la cercanía del final del torneo, es jugar lo que resta sin público visitante. La lógica en todo esto está en que el que murió no era de los locales, por eso ellos pueden seguir concurriendo. Y lo de provisorio es suavizante, todo es provisorio en estos momentos.
También se modificó el concepto para las jugadas polémicas. Se reemplazó por la valoración de jugadas discutidas. No afecta o empeora el cambio de definición, solo llama la atención a que se puede hoy referir con discusión. Da la sensación que es un país que no discute, solo se está enfrentado, se insulta. No se intercambian conceptos o ideas, solo se contesta con agresividad o con exabruptos. Unos están a la espera de los otros para caerles con rigor, para defenestrar los conceptos y muchos recurren al archivo para desenmascarar la doble vida de estos “Bond” que parecen ser los argentinos.
Los que nos relatan y comentan la fiesta del futbol en el Estado parecen ser los mismos que tenían secuestrado al gol hasta hace unos años. También se tiene ese parecer cuando los que dirigen las instituciones se asemejan a los del anterior decenio, a aquel que quedara inmortalizado como perdido. Los dirigentes son los mismos, resistieron estoicamente las dictaduras y vieron su recompensa transitando toda, toda la democracia obtenida. La violencia eso sí, ha cambiado. Mutó la capacidad de asombro, de manera que a veces no hay asombro, se convive con lo irracional de manera que nos permite suponer que hace tiempo que la razón ha abandonado la convivencia.
Descendieron River e Independiente. En ambos descensos se buscó paralelismo con la realidad del país. En la época de River, la violencia verbal y física, la división en el club ante el manejo corrupto, negociados y muertes. Y en el desenlace, la agresión en el campo  cordobés a sus propios jugadores, la intimidación en el vestuario arbitral, y como corolario la barbarie y los destrozos ante la patota y todo esto sin decisiones visibles. Solo el descenso de River y un par de partidos jugados de local en Huracán como sanción.
Con Independiente se presagiaba lo mismo. Quizás fue una muerte tan anunciada que el desenlace los encontró sin fuerzas. Lloraron y se resignaron a descender intentando aprovechar la experiencia de River para aprender los errores. Esta actitud invita a pensar que hay un nuevo país que enfrenta la adversidad poniendo la cara, reconociendo los errores y limitaciones y esperando la pronta reconstrucción amparado en un trabajo dispuesto a planificar. Pero muchos sabemos que esos escenarios son muchas veces fruto de nuestra necesidad de cambio. Pero por ahora podemos suponer que no todo es marginal en nuestras expresiones colectivas.
El folklore del futbol continúa vigente. La gente de Racing festeja sin reservas el descenso del rojo, se pasean en ataúd dentro del cilindro de Avellaneda. Se suele enfrentar a varios cacheos para ingresar a los estadios donde hasta el cinturón es objeto de sospecha, pero un sarcófago aunque sea de cartón, no incentiva la violencia. El club para aportar su cuota de imaginación aporta el sonido para que la burla se convierta en humillación. Unas semanas antes festejaron, alentaron y hasta gestaron una derrota con Quilmes, porque en ese momento se suponía que los cerveceros eran los rivales del rojo. Los carteles, los videos y el tan solicitado fantasma de la B se pasea en internet o periódicos. Es de suponer que los rojos también habrán sido portadores de esa soberbia que nos hace irresistibles, pero parece desmedido el apetito de la venganza. Cualquier símil con el país es pura coincidencia.
Gerardo Martino sale campeón con Newells y parece que se va, no quiere seguir dirigiendo en este sistema de vida. Retomando las similitudes, Marcelo Bielsa hizo lo mismo con la selección luego de ganada la medalla dorada en Atenas. José Pekerman trabaja con Colombia. El cholo Simeone le devolvió la mística a su vida y a la historia del Aleti, pero en nuestro país se le cuestionaba el dominio de su matrimonio o vida privada.  Y muchos otros técnicos capaces optan por otros horizontes donde intentar desarrollar proyectos. Un jugador de Lanús acusó a Martino de hablar demasiado, amparándose en lo bien que lo suele hacer porque presume de ser persona educada. Y el último código que le recuerda es que no se debe hablar mal del que le da de comer. Se puede comparar esta última referencia con esa máxima que ronda el ambiente de que el que critica por algún motivo deba ser un mercenario pago de algún monopolio.
Más de diez años me separan de la actualidad del futbol argentino. Lo que suelo ver a través de Roja Directa no guarda gran parecido con mi pasado futbolero, se juega mal, nervioso, con poca táctica y casi nada de técnica, se ofrece un producto casi histérico y sin respeto por la esencia, por el rival y confundiendo ese componente de macho que suponía arrastrar un player, por una mala praxis que debilita el concepto de varonil. Por otro lado, me costó acostumbrarme a otra idiosincrasia, a otra manera de ver este deporte. Es el día de hoy que me saca de quicio lo soso e insustancial que son los cánticos en el fútbol español. Las pocas canciones ingeniosas provienen del plagio sin derechos pagos al cancionero argento y que solo es made in Spain el “a por ellos oé”,  o “el sí se puede”, o  “cholo, cholo, cholo, cholo Simeone”. Pero cambian lo tontos que parecen ser para exteriorizar sus emociones y fidelidad futbolera, por el trascendental gesto de volver todos los domingos a sus casas, sanos y salvos, con unos potes de más pero sin heridas ni trofeos.
En diecinueve fechas del torneo se define el campeón, los clasificados para la Copa Sudamericana, los tres descensos y el destino de varios entrenadores. Pero el futbol argentino propone más aun. Suspendidos los partidos entre Velez-All Boys y Estudiantes LP-Lanús en la misma jornada. Apuñalaron a hinchas de River durante el partido con Argentinos Juniors.  Atacaron la sede de Racing tras la derrota con Quilmes. Detuvieron a 51 hinchas de Boca por el caso Mazzaro, declararon directivos del club, incluido su presidente. El arquero de San Lorenzo fue detenido, la causa sería la de encubrir a un barra brava de Boca. Tiros entre barras de Quilmes. Los barras de Huracán golpearon y asaltaron a sus jugadores, el entrenador renunció.  Dos heridos de bala en la previa de River y Velez. Un hincha de Newells fue baleado por otro de Rosario. La barra de Rosario generó destrozos en las Termas de Rio Hondo. Peleas y disparos entre barras de Estudiantes en la sede del club. Quemaron tres coches en el estacionamiento de Boca. Batalla campal entre barras de River y Colon en la Avenida General Paz. Un apuñalado en la interna de Boca. Dos heridos de bala por enfrentamiento entre barras de Morón y Huracán. Incidentes en el partido Newells y Belgrano, la policía agrede a los jugadores visitantes. Unión – Quilmes estuvo suspendido por serios incidentes en las tribunas. No se pudo jugar un Newells-Rosario “amistoso”. Incidentes en un crucero de placer entre barras bravas de Racing. Todo esto en un plazo de seis meses, la verdadera tierra de las oportunidades.
El tiempo no se suele recuperar. Un añadido es un nuevo tiempo para compensar algo perdido. El tiempo que se pierde, se fue, se perdió y lo que es peor, sirvió para mal acostumbrar al que quiere solo delinquir. Las frases ingeniosas no suelen remediar los vicios, solo los maquillan. Mientras nosotros, los supuestos habitantes inofensivos de la sociedad, nos enfrentamos y alineamos detrás de algún dirigente político que desde su base, estará sospechado de enriquecimiento ilícito. Eso ya no importa, basta que me hable de justicia, de tiempo de cambio, de gesta, de heroísmo, de compromiso militante para que nos convirtamos en sus cómplices, para que nos peleemos con el que conocemos de siempre, para que humillemos al que eligió defender otra camiseta, para que sigamos concurriendo a los estadios y superemos varios cacheos, para que el barrio sea zona tomada, para que un helicóptero nos vigile durante el espectáculo, para salir media hora después de terminado porque no podemos convivir con el que siente distinto, para que no podamos compartir un espacio cercano siquiera en una platea. Para muchos será un tiempo ganado, en este torneo final hay cinco estadísticas más que aceleran la llegada a las trescientas víctimas, todas sin la posibilidad de poder discernir si es mejor un “a por ellos” o la eterna viveza criolla.