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sábado, 6 de febrero de 2021

Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí

 “No todos aquellos que viajan sin rumbo están perdidos”.

El señor de los anillos, de J.R. Tolkien.


Tal vez resulte aburrido escuchar o leer los sueños de los demás, sobre todo si se trata de vidas apocadas, comunes. La escritura de blogs puede sustituir aquellas aspiraciones de escritores sostenida por evasiones, experiencias, soledades, fantasías, deseos o anhelos sobre los que se sostiene el ansia, creatividad o frustración de un narrador. Conectarse con una entrada semanal puede ser un sueño permitido de seguir aspirando alcanzar una trascendencia. Al menos el intento de hilvanar historias, razonamientos o pensamientos en nombre de entradas permita mover entre algunos mundos al escribiente herido de anonimato, donde nace y muere todo atisbo de obra. Tal vez la bola de nieve que comprende esa frágil letra herida que se desgrana en estas bitácoras permita, en parte, calmar el ansia malogrado de la trascendencia. No se puede certificar una creación, en el mientras se debe seguir leyendo, escribiendo y madurando. De eso se trata esta entrada, un sueño que contrasta.

miércoles, 17 de junio de 2020

No hablaré del final


“Soledad: una dulce ausencia de miradas”.
Milan Kundera

El año comenzó con las dudas sobre la motivación de seguir nutriendo esta bitácora. Escribir, en mi caso, parece seguir un dictamen de motivaciones que requiere de una especie de magia para renovar el vínculo. Con la práctica comprendí que aunque no sea rentado, es un oficio, y a la hora de abordar una tesina, trabajo de la universidad o desarrollo de una memoria laboral, contaba con un plus, un callo previo que encaminaba las primeras carillas sin preocuparme. Pero a veces se hace cuesta arribar sentarte y seguir una línea habitual de temáticas, si bien los temas suelen aparecer cuando menos lo esperas, comienzan a pesar esos días donde si bien la página no está en blanco, si parece estarlo mi nivel de motivación.

martes, 19 de febrero de 2019

Que aquel amor es como un océano de fuego


“El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos”. 
Octavio Paz

Se puede definir como un sentimiento humano vinculado con el afecto y el apego. También se le asocia a dos elementos indisolubles: la pasión y la fuerza de acción. Es difícil definirlo con palabras, pero puede ser considerado el vinculo esencial y fundamental de la unidad universal. Si bien todos somos capaces de sentirlo, resulta imposible unificar un criterio para definirlo con rotundidad. Si apelamos al diccionario nos encontraremos con catorce acepciones que le contemplan. Puedo definirlo como la experiencia compleja donde prima una pulsión por estar cerca, entrar en contacto, anhelar un proyecto en común, desear y hasta adorar a otra persona u objeto -sí, también debemos incluir los objetos en este sentimiento- que invita a traspasar los limites de nuestra individualidad. El amor es difícil de precisar, pero está presente a lo largo de la humanidad, y algunos lo han convertido en una industria de masividad.