“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”
Miguel de Unamuno.
“No tengo tiempo para leer” puede ser una de las excusas simplistas más a mano para no reconocer dos cosas: que no se sabe organizar o que, en realidad, tanto no les gusta leer. Organizar el tiempo consiste dedicar un espacio a organizarse. Leer es encontrar tiempo para ampliar nuestra fuente de experiencias. Hace bastante que deje de sentirme susceptible cuando alguien se justifica por su falta de tiempo para acometer una lectura. Me hacían sentir un vago, aunque estuviera tapado de actividades, a la semana podía encontrar los momentos necesarios para descubrir con la lectura dos o tres libros diferentes. Tal vez era un halago por saber gestionar mi capacidad de lectura. Con el tiempo precisé que lo del tiempo es una frase hecha, todo aquel que no consigue unos minutos para encarar una lectura suele tenerlo para mirar el Facebook o Instagram, dedicar horas a consultar el móvil, sostener una larga conversación anodina o esencial por teléfono, mirar un programa televisivo o dormir más de diez horas al día, es decir cada uno encuentra un tiempo para hacer lo que quiera o le guste.

