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domingo, 13 de noviembre de 2022

Lo que seduce nunca suele estar donde se piensa

“El objetivo del trabajo literario -de la literatura como trabajo- es hacer que el lector no sea más un consumidor, sino el productor del texto”.

Roland Barthes


Los lectores han ido evolucionando con el tiempo. La ingenuidad distractiva decimonónica con la que uno se acercaba a la lectura parece haber cambiado, obligando a los autores a modificar y agudizar las estructuras con las que trazar las historias. Para ello, una concepción nueva de escritores dieron forma a otra manera de diseñar la literatura. Podemos destacar un sinfín de generaciones doradas desde que a comienzos del siglo pasado se modificara el arte narrativo. América Latina trascendió a través del denominado “boom latinoamericano” donde una lista de narradores aunados por un mismo estilo definido “realismo mágico” dieron forma a una fecundidad tanto original como ambiciosa. De la frondosa lista de escritores enumerados, algunos críticos o historiadores no se ponen de acuerdo en incluir al uruguayo Juan Carlos Onetti. La duda puede estar centrada porque es un escritor un poco anterior al reconocimiento del fenómeno global. La realidad es que Onetti fue la puerta esencial para poder trascender este fenómeno.

lunes, 7 de enero de 2019

Sólo así yo te veré a través de mi persiana americana


“Esta imagen de un hombre aislado, dedicado a su propia música, que encuentra su momento de esplendor creativo en la soledad, es esencial a toda la obra y la vida de Ribeyro”.
Alonso Cueto, escritor peruano.

Fumaba sin parar, bebía constantemente café, pasaba horas sentado frente a una vieja máquina de escribir y era asiduo consumidor de alcohol, que tal vez marcó su muerte. Hacía un culto de lo minúsculo o del carácter doméstico de la vida. Pero lo hacia de manera sublime, de manera que lo relativo a los miedos, ansiedades, insignificancia o los dolores de la enfermedad lo detallaba con una prosa infrecuente. En cualquier listado para mencionar a los autores del boom tal vez no aparezca, pero debemos dar por supuesto que Julio Ramón Ribeyro fue una de las grandes plumas del siglo pasado.

sábado, 30 de agosto de 2014

El que dice las cosas, no las hace. El que las hace, no las dice.



“Cuando Julio murió, una parte de nuestro espejo se quebró y todos vimos la noche boca arriba”.

               Carlos Fuentes.

El mejor homenaje es el recuerdo desinteresado, aquel que surge espontáneo cuando recordamos a una persona. Y el ideal es la evocación que remita a las cualidades que destacó al personaje y lo qué nos generó su arte o estilo. Así se sostienen los mejores homenajes. Las otras ofrendas, aquellas vinculadas al marketing, al comercio, a la política y la ideología, sólo sirven para seguir abusando del homenajeado. Julio Cortázar dio pie a un sinfín de efemérides en el último año. Cincuenta años de la aparición de “Rayuela”, la novela que lo encumbró a la eternidad; treinta años de su muerte en París y cien años de su nacimiento, en Bélgica. Simetría de fechas ideal para seguir utilizando la figura de uno de los escritores más emblemáticos.