“Las lenguas, como las religiones, viven de las herejías”.
Miguel de Unamuno (1864-1936)
En la evolución de la lengua castellana, el XVIII y gran parte del XIX alternó su desarrollo con el influjo del francés como ascendiente tanto en el habla de los pueblos hispanos como en su literatura. En la estancada meseta evolutiva de nuestra lengua -más que la lengua, nuestro lenguaje- la injerencia actual predominante es la terminología en inglés, donde tanta masividad de términos somete a la lengua a una deformación considerable y lleva a suponer que proyecta una imagen personal pobre, superflua, forzada y más de una vez, ridícula. Siempre ha habido intervención de otros idiomas en el desarrollo de una lengua -se puede considerar hasta saludable y enriquecedor- siempre que su incorporación motive la integración de nuevas ideas o conceptos.
