“En la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer”.
Virginia Woolf
Algún día deberíamos encarar filosóficamente y con sinceridad que es lo que nos hace humanos, no necesariamente mejores. Cuáles los parámetros y reglas. Saber convivir reconociendo las diferencias y que dicha palabra no signifique otra cosa que todos somos diferentes y no remita a una falta de acuerdo o disputa estéril. Comencemos por reconocer que no somos iguales y que eso no es un inconveniente; reforcemos la idea sincerándonos que no existe idea más antinatural que el natural deseo de ser iguales. La igualdad debe estar asociada a la ética de un dialogo. Y hoy no nos estamos escuchando porque para enfrentarse a un sordo se elige gritar hasta perder la voz y en ese intento, tampoco escuchar a los que están hartos de esos dos bandos.


