“Este hombre, Giacomo, nunca había hablado con nadie, a excepción de
los libreros y anticuarios. Era taciturno y soñador, oscuro y triste; sólo
tenía una idea, un amor, una pasión: los libros. Y ese amor, esa pasión le
ardía dentro, consumía sus días, devoraba su existencia”.
Gustave Flaubert, de su novela
“Bibliomanía y otras obras de juventud”.
Solemos presenciar a nuestro alrededor
la dificultad para desechar o separarse de sus pertenencias, porque se suele
considerar que debemos guardarlas para siempre. Mucha gente siente verdadera
angustia ante la idea de desprenderse de ciertas cosas. Este trastorno es
diferente al concepto de colección, ya que la gente busca deliberadamente
objetos específicos, como sellos, monedas o cromos, que clasifican y exhiben en
colecciones. Entre la acumulación compulsiva y la colección se encuentra una
manía o extravagancia con respecto al coleccionismo de libros. Se llama
bibliomanía y aunque no lo crean, todavía existe personal que se enferma por
sus riquezas impresas.
