“Fe… esa facultad que nos permite
creer cosas que sabemos que son falsas”
Bram Stoker
La literatura ha sido capaz, a lo largo
de la historia, de generar inusual protagonismo a ciudades, pueblos, espacios o
personajes que han marcado el imaginario de los lectores. Muchos de esos
lugares o figuras no han existido, otros sí, y varios de aquellos existentes,
quizás fueron utilizados como fuente de inspiración para montar una
escenografía acorde a su obra. Sin ir más lejos en el tiempo, Javier Marías
inspiró su última novela, “Berta Isla”, a caballo entre el Palacio Real y la
Puerta del Sol, en Madrid. “Uno echa mano de lo que tiene cerca, es una zona
que me daba mucho juego, y si me surgía alguna duda, la tenía a mano para
recordar algún detalle”, recordó el escritor. Pero en el caso de esa importante
novela, no perdurará en el tiempo por los lugares por donde se haya transitado
ocasionalmente, sino por su trama e interpretación literaria de los estados de
ánimos de los personajes. Pero hay historias que llevan siglos relacionando el
lugar físico escogido con tanta o más importancia que la historia enseñada.
