“En los extremos del hado no hay
hombre tan desdichado que no tenga un envidioso, ni hay hombre tan virtuoso que
no tenga un envidiado”
Pedro Calderón de la Barca
El arcón de vivencias de las personas
está tantas veces completo por fenómenos psicológicos que condicionan el peso
de dicho cofre. Hay gente que lleva mochilas ligeras, pero existen personas que
no pueden con su espalda ante tamaño peso encima. El sobrepeso emocional lleva
al sufrimiento de las personas. Tal vez
uno de los pesares que más aflijan es sufrir la desdicha propia, la carga se hace
dura y pesada, aún a riesgo de perder el propio equilibrio emocional. Pero este
pesar no procede de una pasión innoble, el ser humano puede albergar peores
padecimientos, muchos de ellos viles, como es el caso de la envidia.
