“La vida debe ser vivida como un
juego”.
Platón
La posibilidad de ser la persona que
no eres es demasiado intensa, muy presente. El historial de vida parece estar
disponible para ser cambiado, manipulado o adaptado a las necesidades. La
memoria suele ser corta y eso ayuda a la impostura. Pero filosóficamente
hablando, formamos parte de un muro que define nuestro perfil y ese rasgo o
propio identikit es lo que debería hablar por nosotros. ¿En qué estamos
pensando? Nos gusta, nos encanta, divierte, asombra, entristece o enoja. Nos
permite ser cristalinos pero la tendencia nos lleva a opacar nuestras formas.
Somos amigos, tengo trescientos treinta. No los veo, a algunos no los sigo, de
varios me avergüenzo. Pero una vez al año todos nos deseamos en cada
cumpleaños, vivir el mejor día de nuestras vidas. La globalización nos ha
acercado, estamos todos el día conectados con el resto de la humanidad, pero no
parece que nos haga mejores humanos.
