miércoles, 18 de enero de 2017

Sí, quizás los marcianos sean como los humanos

"La humanidad debería ser cautelosa en la búsqueda de contacto con civilizaciones alienígenas. Encontrar una civilización avanzada podría ser como cuando los nativos americanos se encontraron con Colón. Aquello no salió nada bien".
Stephen Hawking

El interrogante nos persigue hace décadas. Por un lado, creemos que existen, pero como sucede con los símbolos religiosos, nadie los ha visto nunca. Bueno, algunos dicen haber visto señales de los símbolos religiosos, de ahí que se monten grandes negocios como Lourdes o Fátima, pero eso es de otra historia.  Volvamos a ellos, a quienes respetamos y tememos por considerarlos de avanzada, pero la mayoría de las veces los caracterizamos como una genial caricatura babosa y de colores chillones. Sí, son los extraterrestres y el siempre existente temor de que nos invadan. Y hoy, temo por primera vez, que visto lo visto en nuestras sociedades, si nos invaden, nos hacen mierda, perdón por el exabrupto.


Los vemos como una deformación, aunque los consideramos superiores tanto en espiritualidad, tecnología o en artes de destrucción. Los vemos superiores, pero son feos de cojones. Somos raros a la hora de manifestar nuestros miedos. Oramos a un señor tal, pidiendo perdón por nuestros pecados, para estar libre de ellos, y volver a acumularlos. Perdón, otra vez me desvió hacia la religión, será que lo religioso y lo extraterrestre representen los miedos que se posan frente a nuestros espejos a la hora de comprobar los viejos y eternos vicios del ser humano.

La cuestión es que las películas sobre extraterrestres siguen fascinando. Ahora les compiten los zombis, pero ese también es otro tema. Yo a todos los temas los veo hilvanados, sabrán disculpar este día aciago de escritura. Los zombis no necesitan estar pálidos o muertos, ni caminar oxidados, denles un móvil con conexión a internet y verán de donde pudo salir la idea de los muertos revividos. Volvamos a los extraterrestres: En casi todas las situaciones, se trata de fuerzas deformes y horrendas, ansiando destruir o dominar la faz de la tierra, raptarnos o secuestrarnos como bárbaros, experimentar con nosotros, someternos y apuntarnos sin ninguna piedad con sus horribles rayos destructores. Un segundo, ¿eso hacen los extraterrestres? ¿Y los hombres, que le hacen a los hombres mientras tanto?

Y si nos invaden, y piden que se acerque una comitiva que nos represente, ¿a quién enviamos? ¿A Donald Trump, Putin, Maduro, Cristina K, Berlusconi, Rajoy, Maradona, los Manolos, Cristiano Ronaldo, Theresa May, Homer Simpson, algún finalista de Gran Hermano, algún gobernador autonómico, algún indignado, un delegado sindical con chale adosado, algún casto representante de la iglesia, algún teleoperador de atención al cliente, al jefe de policía de algún barrio marginal? Menudos representantes, pensarán los bárbaros alienígenas. Supongo que ahí nos aniquilan, o peor, nos dejan solos frente a nuestros reflejos para que sigamos confundidos en llamarnos raza superior. Menuda panda de representados tenemos!!

Pongamos el caso que se detengan a observar nuestras bitácoras. Uff, espero que no miren nuestras redes sociales. Porque se darán cuenta de un extraño fenómeno autista, quizás único en el universo. Tenemos amigos por doquier, pero cuando nos contradicen dejan de ser amigos o tenemos la posibilidad de esconderlos y no seguirlos (aviso que tengo más de diez en ese congelador). Y de tantos amigos que tenemos, a más de trescientos no le vemos las caras hace años. Eso sí, cuando la red nos avisa de su cumple, le deseamos el mejor día de su existencia. Pero si los habitantes de otras galaxias observan los muros de nuestras redes sociales, verán mucha queja y mucha militancia, eso sí, militancia de living-room. Afiliados a la queja eterna, al cambio ya de vida, pero generalmente que cambie el otro, yo estoy para quejarme y denunciarte, llegado el caso bloquearte y eliminarte, glup, como dicen que hacen los marcianos.

Y si se especializan en el arte de dominarnos, se encontrarán con un fenómeno curioso: la gente no se concentra, vive con la mente dispersa, con la vista clavada en su móvil esperando un wassap o una actualización
de última hora o un me gusta que no nos han envíado. Los humanos sabemos si con una tilde ha salido mi mensaje, si con dos lo han recibido, si se pone celesta la tilde que lo han leído, pero a pesar de tanta supuesta inteligencia, seguimos en el fondo tan incomunicados: ¿Qué deben experimentar con nosotros los marcianos que no hayamos fracasado nosotros en experimentar?

Y si espían a los niños, se encontrarán que estos no pueden con sus almas para afrontar las cinco o siete actividades extraescolares a las que los apuntan semanalmente. Van de la escuela a un curso, no paran en todo el día pero no tienen paz, todo el tiempo demandan más entretenimiento, exigen emoción sin reflexión, se aburren todo el rato. Verán a las nuevas generaciones hiperactivas e hiperfrustradas, pero más le conmoverá ver a sus padres agotados o histéricos, que a veces de gritos y corridas permanentes, solo buscan el bienestar psíquico de sus proles. Los invasores no podrán creer como hablan todo el día los padres de sus hijos, así no hay tortura que valga.

Y se ruborizarán cuando vean lo obtuso que podemos ser. Discusiones de derechas o de izquierdas, menudos paletos los terrícolas. Que el tuyo roba más, que el tuyo representa al imperialismo, que ustedes fomentan el capitalismo, que tu comunista veranea en otras playas, que los líderes socialistas solo piensan en los pobres y oprimidos al revés que la banca y empresariado que solo piensan en dinero, que algunos de los que te retan o sermonean porque deseas a una mujer o  un hombre, son capaces de abusar de niños o niñas, que el hombre mantiene sometida a la mujer, que no se respeta el cupo de la igualdad, que no nos roben el supuesto estado de bienestar, que no al consumo de carne, que la tierra es de los aborígenes y que se la robamos. Y en los reclamos parece que es un problema que nos llena de vergüenza, pero: ¿hicimos o hacemos algo para remediarlo?, más allá de copiar algún recorte ideo-lógicamente afín o exigir desde la comodidad del sillón o la versatilidad de la tablet que el mundo sea, ahora sí más justo.

Y los extraterrestres se encontrarán con una verdadera sorpresa al sojuzgarnos. Les preguntaremos sin contemplación cuáles son sus intenciones. La pregunta vendrá de la misma raza que cada diez años ve como se ofrecen blanqueos para regularizar su patrimonio oculto, vamos, en negro. La raza que miente más de doscientas veces al día -según estadísticas- querrá saber la verdad. Querremos saber la verdad de su venida a la tierra, clamaremos en redes sociales, propiciando un apagón simbólico para salvar al planeta. Querrán salvar el valor de la verdad gran parte de una raza que suele llevar una doble vida, ya sea patrimonial, sexual o de valores.  "El pueblo unido jamás será vencido" aparecerán memes con las imágenes de la Revolución Francesa, la gesta de mayo, la guerra de la independencia. Van a flipar los marcianos, van a ver por primera vez a un gatito en movimiento con una frase cursi manteniendo hipnotizado a los terrícolas, y no solo eso: retuiteandolo!!

¿Nos pondremos de acuerdo en la cantidad de extraños invasores? Espero que no hagamos lo mismo que con nuestras estadísticas. Si fueron seis millones de muertos, si fueron treinta mil desaparecidos, si fue o no un genocidio, si la violencia sexista es de un solo género, si hay tantos o tan pocos pobres, si responde o no responde a las expectativas, si maltratamos a los animales, si cobramos en negro o en blanco, si comemos carne de cerdo dependiendo las religiones, si pide perdón, si nos sometieron a costa de nuestra independencia, si se cumplen los derechos humanos. Uff, que tema estoy tocando. Maldito día para pensar que nos pueden invadir seres perversos.

¿Y qué pasa si llegan a invadirnos el mismo día que asume la presidencia de la democracia "más fuerte" de nuestro planeta, un tal Donald Trump? Se darán cuenta que el hombre más fuerte del planeta, al que votaron 62.979.879 habitantes estadounidenses, parece idiota. Ojo, idiota pero con millones, eso nos obliga a cuestionarnos a los listos que injustamente parecemos idiotas -por ejemplo este escribiente- y no sabemos ganarnos el mango. Y se codearán los invasores de azorados,  al escuchar de Trump la remanida frase terrícola de que el mal anida afuera y no adentro, que los malos son aquellos y no nosotros, que con un simple discurso sin argumentos, vitoreamos con efervescencia demente que hemos de ser nuevamente grandes, como nuestra historia lo demanda. Verá que si estamos a favor, somos buenos, si tenemos dudas o cuestionamientos, estamos pagos por las fuerzas malignas. Clichés, frases trilladas, amenazas, retórica sin sustento, bravuconadas, todo eso sale de nuestras bocas.  Alguno que grita en un púlpito de plasma que generará dos millones de puestos de trabajo y que la gente va y lo vota, guuua, estos terrícolas son mas idiotas de lo que pensábamos, ¡Guarden los láser, a estos los someteremos con espejitos de colores!

Es verdad que si los marcianos son seres justos, comprobarán que en la tierra hay mucha gente de bien, bastante adelantos y progresos a pesar del retroceso. ¡Al fin, alguien que lo observe! El problema puede ser que siempre nos gobiernan gente con malos intereses, o que resulte que los que gobiernen sean a escala, lo que parte de nosotros seríamos en la confusión mareante de acceder al poder. Y también es verdad que queremos decencia en el poder, pero cuando la hay-pocas excepciones en realidad-, le damos la espalda al comprobar la adversidad de ser decente y vemos como los componentes notables de nuestra sociedad, los despellejan ante nuestra mirada de costado, dominada por el miedo. La canallada retoma el poder del sistema, el decente sucumbe ante su idealismo y los que vieron el aire nuevo del cambio, lo llamaran blando o pusilánime. Veinte años después, el día de su muerte, el país llorará al gran demócrata de ideales firmes, pero el tío ya habrá palmado, el homenaje no debe ser para él, sino para los cobardes que le dieron la espalda y ahora lavan sus culpas. Los marcianos convendrán que la atmósfera de este planeta dificulta la práctica de la honestidad.


Pero a pesar de tantos contratiempos, los humanos somos contestatarios y perseverantes en nuestros ideales. Por eso se amedrentarán cuando los ciudadanos nobles les exijan respeto en ciento cuarenta caracteres. Del susto, apenas alcanzaríamos a ver en directo y en HD, como recularía esa extraña zarpa alienígena, retornando a la nave galáctica y marchando a velocidad luz. Se festejaría en exceso -comidas, bebidas, drogas, sexo, discursos, pulsos, fuegos de artificio-, nos abrazaríamos la raza toda, quizás para volver a ver al día siguiente, como nos desangramos por tratar de definir el concepto de diversidad, aceparla y tolerarla. Por suerte, muchos científicos afirman que los extraterrestres no vendrán a invadirnos, lo que nos da el aire suficiente para seguir tratando de mejorar esta única especie de momento conocida. Porque como diría la abuela, "mejor malo conocido...."