“Si no esperas lo inesperado, no lo encontrarás”.
Heráclito
Existen muy buenos textos que nadie lee. Por el contrario, los hay lamentables que son reverenciados como maravillosos. Las metas literarias no se imponen, lo que prima son las extra literarias. El apetito de leer no siempre permite evitar un sino literario: escribir para no ser escuchado. El escribir es una vocación y si se tiene, hay que escribir porque es inevitable. Hay muchas cosas para leer o escribir y tantas inseguridades para compartir. El hábito de la lectura cada día tiene más competencia, la televisión, videojuegos, plataformas digitales, redes sociales e internet, todo localizado en un solo teléfono móvil. Son mecanismos de distracción fácilmente asimilables para las multitudes.




















