“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura”.
Edgar Allan Poe
Una de cada cuatro personas sufre a lo largo de su vida algún tipo de trastorno mental. Esas tres personas que no lo padecen, no logran comprender la dimensión de la situación, limitando a calificar -despectivamente- al afectado como una persona desequilibrada. Dolencias, crisis de identidad, depresión, estados de ansiedad, paranoia, trastornos bipolar, esquizofrenia, adicciones, brotes o tristeza extrema forman parte de una larga lista de cuadros médicos que se preocupan por la calidad de vida de una salud mental. Las cosas ocultas se terminan descubriendo, de esta manera se puede normalizar y no tanto condenar a la persona que lo padece. Se evita una exposición constante de ciertos aspectos de la vida personal de las personas. Pero en términos literarios, la voz en primera persona de dolencias psicológicas es cada vez más habitual. Se trata de entender las causas del dolor, o de venderlo.
