“Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado”.
J.R. Tolkien
Todo es temporal. Si lo entendemos, podemos enfrentar con naturalidad el desapego. La temporalidad nos incluye a todos, somos seres de paso. Algunos viven para acaparar como si fuéramos a ser eternos. Lo que trasciende a veces es el legado. Las herencias ayudan, pero tenemos más de lo que necesitamos y mucho más de lo que utilizaremos. Es un espiral, cuando más se tiene más se quiere. Muchas de las necesidades están creadas y estimuladas por el sistema con el riesgo de profundizar la cadena “de producción” de un hombre artificial. Esta civilización del deseo estimula a perpetuidad la demanda y multiplicación de necesidades. De repente, y a través de esta pandemia, hay pruebas de personas que se están cansando de poseer.
