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lunes, 27 de noviembre de 2023

Soy carcelero de tu lado más grosero

“Nada es más peligroso que la verdad en un mundo que miente”.

Nawal El Saadawi – Escritora egipcia (1931-2021)


En tiempos de lo políticamente correcto, por el afán de la no discriminación se acaba discriminando a través de la presunción. La verdad de la realidad, ejemplificada en sus extremos, suele ser mal vista. No se define como verdad porque se esté en lo cierto, sino por que todas las conductas -buenas o malas- están presentes en la humanidad desde el minuto cero de la convivencia del ser social. Se defiende si o si lo que es correcto pero una serie de “veedores” parecen ser los encargados de decirnos que se puede decir o hacer, no decir o no hacer en aras de la corrección y no herir sensibilidades. En literatura se denominan “lectores sensibles” y la discusión se centra en si se arremete contra la creatividad promoviendo la mediocridad de decir solo lo que sienta bien escuchar o leer.

domingo, 2 de abril de 2023

Cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo

 “Siempre habrá una cosa que está por encima de todo esto, y son los grandes escritores, que de toda la vida se han saltado esta división de géneros y pasan por la puerta grande de la literatura”.

Virginia Woolf


La literatura ante todo, es literatura. Después vienen las clasificaciones que dividen o especializan, dependiendo criterios. Hay literatura como existe música, cine, pintura o artes plásticas. A partir de un desarrollo, emerge la costumbre de construir un dogma. Las obras literarias se deberían defender por sí solas, porque lo que ofrecen tienen que decir de ellas por sí mismo. No necesitarían una visión determinista pero se termina en ella cuando alguien apela a la percepción. No se sabe si es por una cuestión comercial, simplificación o deformación cultural, se apela a la genealogía de la reivindicación y del reproche. Leer un buen libro es siempre el objetivo, en forma particular no me detengo a determinar si a quién leo es a un hombre o a una mujer.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Cuéntame cómo te ha ido


“La palabra es como la leche que se ordeña. Nadie puede volver a meterla en la ubre”.
Sa'ad ad-Din Varavini del libro del Marzban, año 1220.

Si bien se trata de una actividad al alcance de cualquiera, en mis tiempos de niño no se necesitaba ni se exigía una preparación en particular, el carisma era importante para cautivar, sumado a una expresión dramática que manejara el ambiente, el ritmo de narrar y eso solucionaba todo. Hay personas más hábiles que otras para contar historias, dominando con soltura técnicas o claves. A todo niño le encanta que le cuenten aventuras, participa con preguntas, suspiros de admiración o zozobra y con el componente esencial que es la imaginación. Ese arte admirativo se perdía de adulto hasta que hace poco, decidimos involucionar y desear que los farsantes nos cuenten historias absurdas e infantiles todo el tiempo; y nosotros, creerlas durante toda la vida.