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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Mil veces y una más juraste que ibas a crecer

Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”.

Hermann Hesse.


Las tornas se estabilizaron negativamente en el no discutir -en su concepción democrática-, persuadir o convencer a los que piensan distinto. Las reglas del debate político y social están demode, el discurso alineado está situado en el inquebrantable “pero tu más” y en la dialéctica de la descalificación basada en la ofensa. Los argumentos escasean y solo se apoyan en el insulto, en la diatriba y en el maniqueísmo. Nos dejamos llevar por la ira o por la pasión enceguecida. Esa división política y enfrentamiento basado en identidades es un fenómeno muy instalado que establecen bloques irreductibles y se denomina “polarización”.

domingo, 31 de marzo de 2019

Tienes que comprender que no puse tus miedos donde están guardados


“La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”.
Howard Philips Lovecraft

Se le considera una emoción primaria que dispara un mecanismo instintivo defensivo que induce en nuestros comportamientos. Ha existido a lo largo del tiempo y podríamos graficarlo como una ruptura entre el mundo real y el que todos idealizamos. Tiene un carácter intencional que es la propia supervivencia. Lo sostiene un componente simbólico, como si se tratara de un ritual que da respuestas a las exigencias o peligros que nos acompañan en nuestro desarrollo. Todos tenemos miedos y su origen es el pensamiento, que necesita certezas. Pero hoy el tema se remite al miedo que coacciona, dirige y negocia con nuestras emociones y angustias, en post de un beneficio supuestamente comunitario. Es el miedo lo que sostiene ciertas políticas y ciertos políticos viven de nuestros miedos.

sábado, 25 de marzo de 2017

Cae el sol y aún sigo soñando


“La pintura realiza entonces su obra propia, la de un desvelamiento. Desvelamiento necesario cuando la tonalidad de las cosas permanece con gran frecuencia velada. Está velada porque no percibimos en la vida cotidiana más que significados estereotipados y porque la tonalidad de esa percepción es débil”.
Michel Henry, del libro “Ver lo invisible. Acerca de Kandinsky".

Édouard Manet pintó “Le suicidé” entre los años 1877 y 1881. Del pintor renacentista francés se precisó que sus pinturas albergaron parte del futuro que se avecinaba en Europa. No solo el arte, sino la vida en general estaba representaba en esos tiempos por lo que todos denominaban como “real”. Las apariencias, representaciones o convenciones vigentes en el accionar del ser humano hasta finales de ese siglo, comenzaban a dejar paso a “una nueva región de oscuridad, donde el silencio reina profundamente, donde el vacío existencial se expone, donde el arte es el valor supremo”.  Pintar suele ser desvelar, y en la vida real las tonalidades suelen ser precisadas de forma débil. Les suicides representa el fin de la pintura o el hecho pictórico que abre un nuevo mundo, el modernismo. De frente a un óleo, un realismo inicial luego de un instante de observación, nos permite cuestionar si lo que contemplamos en el lienzo representa o no la estética de una catástrofe.