“Ahora si no te vendes piensan que no le interesas a nadie”.
De la película “Popstar”, del año 2016.
Jamás pedir permiso para poder cubrir ciertas carencias. Esconderse
donde nadie suela mirar. Era ese espíritu de disidencia que se blindaba de una
atmosfera con secreto de pocos para poder germinar y enfrentar al sistema, como
una especie de contrahegemonía. La forma casi clandestina por ofrecer a pocos
esa brisa nueva, aún no contaminada. La manera contracultural de resistencia
contaba con el rechazo o el desinterés de las instituciones. Era la manera
utópica de no claudicar en los comienzos. Aquella manera de sobrevivir como
símbolo de fuerza por no sucumbir a la inercia del consumo y lo que rodea al
comercio. Esta idea de movimiento insurreccionario fue conocido como
“underground”, concepto que se aplica a una contra parte cultural y se utilizó
por vez primera, allá por 1953.

