“La sociedad ha ido evolucionando hacia lo que él vio. El mundo ha ido hacia Orwell”.
Richard Blair, hijo de George Orwell.
Anestesiada la población en general, ya no inquieta el paralelismo entre la situación actual mundial y la distopía que escribió. Lo esencial de su obra fue generada entre 1936 y 1946, es decir en un momento crucial de la historia europea del siglo XX, intentando inducir en sus lectores una implicancia de orden moral. De ahí que no se pueda decir que su prosa haya sido pintoresca pero sí de exactitud. Y lamentablemente, de permanente vigencia. El estilo literario de George Orwell fue esencialmente periodístico, donde la sencillez permitía trascender la verdad, la fuerza de sus razonamientos y la claridad de las percepciones a futuro. Orwell sigue siendo fuente de lectura permanente, a pesar de advertir que el futuro no podría ser mejor, al menos intentó que su presente fuera lo menos intolerable posible. La distopia no ha permitido precisar hasta donde llega su presente, ese momento intolerable. Todos los futuros tienen base cruel, provienen de un registro histórico que certifica que son crueles casi todos los pasados.



















