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martes, 19 de julio de 2022

En la oscuridad somos todos iguales, pero a la luz del sol somos impresentables

Lo importante es que existiese aquella habitación; saber que estaba allí era casi lo mismo que hallarse en ella. Aquel dormitorio era un mundo completo”.

1984 – George Orwell


Dentro de los fundamentos esenciales de la humanidad se prioriza el cuestionamiento existencial por salir de la “caverna” con la ilusión de acceder a una vida plena. El mito de Platón con la idea de la caverna es una brillante y actualizada filosofía idealista que ha marcado nuestra manera de pensar y de entender el mundo. Una realidad plagada de luces y sombras intenta guiar -tantas veces de forma estéril- a las personas hacia el conocimiento verdadero. La vigencia desmesurada de la era digital difumina esa necesidad de obtener un mensaje limpio que se pueda definir con facilidad y no necesite de una viralidad, fragmentación o segmentación. Como en el mito veíamos a los hombres encadenados a lo más profundo en la cueva donde solo se puede ver una pared; hoy el muro lo grafican las redes sociales o las pantallas de los dispositivos. Estamos ante una caverna mediática.

viernes, 3 de mayo de 2019

Quise quedarme pero me fui


“El recorrido por la autopista es por lo tanto doblemente notable: por necesidad funcional, evita todos los lugares importantes a los que se aproxima; pero los comenta. Las estaciones de servicio agregan algo a esta información y se dan cada vez más aires de casas de la cultura regional, proponiendo algunos productos locales, algunos mapas y guías que podrían ser útiles a quien se detuviera. Pero la mayor parte de los que pasan no se detienen, justamente”.
Marc Augé

De un tiempo a esta parte hay algunos lugares donde me molesta estar. Me siento invadido, extraño e incómodo. Los evito pero cada tanto hay que ir, a veces los necesito. Me falta el aire, me siento vulnerable, anhelo salir lo más rápido posible, es una extraña sensación que se repite constantemente y que el día que la comenté en mi terapia me enteré de que tiene un nombre: “el no lugar” y recordando la caverna de Platón, comprendí porque disfruté con tanto dolor La caverna, de José Saramago.