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viernes, 2 de junio de 2023

Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar

 “Tal vez la felicidad es esta: no sentir que deberías estar en otro lado, hacer otra cosa, ser alguien mas”.

Isaac Asimov


Una cantidad de palabras semanales surgen de variadas lecturas e ideas. A la hora de acometer balance no se puede justificar si las palabras -o pensamientos- utilizados tienen la capacidad certera de conformar una buena historia y que sean términos correctos y claros que perduren primero en un folio y luego en una nube de datos que, vaya a saber, será material de investigación de sociedades mas avanzadas en el futuro o sutil o descarada indiferencia. Se escribe, los hay quienes no razonan un guion pero escriben bordando y también escriben los que piensan cada paso, como si estuvieran obligados a la permanente corrección para comunicar. Se escribe, primero se busca el motivo, luego se piensa, finalmente se da un cierre a la idea y lo más fácil es encapsularlo y etiquetarlo en un blog. Hasta ahí el llamado proceso creativo, sobrevolar libros, periódicos o revistas en busca de un tema, de una palabra, idea, concepto, causa, un suspiro, brisa o vendaval. La escritura viene después y como dijo Isaac Asimov, “Escribir, para mí, es simplemente pensar a través de mis dedos”.

sábado, 20 de mayo de 2017

Hazte la fama y échate a dormir

“La fama póstuma de nada sirve al muerto, pero puede servir a los vivos con el estímulo del ejemplo que deja el que ha fallecido.”
Carta XXVIII, de José Cadalso en Cartas Marruecas.

Y un día recuperé mi voz. No se trata de una profunda afonía, sino del uso de la metáfora para anunciar que retornaron mis ganas por redactar, por exponer. Una larga década -y un poco más- me alejaron de escribir frente al ordenador. Comencé mi derrotero con la locura de presentar una novela al concurso de Alfaguara, luego pasé a imprimir de forma casera mi propia revista de deportes, me enfrenté al desafío de escribir algunos cuentos, y para completar mi formación casi anarquista, me entregué a los que supuestamente saben, a través de talleres literarios. Lo hice porque sabía internamente que tenía voz, pero no sabía en absoluto si afinaba, así que me fui a comparar en un medio público y privado -pagué y fui a talleres gratuitos-, con el mundillo de la escritura algo más profesional. Y en el proceso me quedé sin voz.