“Tal vez la felicidad es esta: no sentir que deberías estar en otro lado, hacer otra cosa, ser alguien mas”.
Isaac Asimov
Una cantidad de palabras semanales surgen de variadas lecturas e ideas. A la hora de acometer balance no se puede justificar si las palabras -o pensamientos- utilizados tienen la capacidad certera de conformar una buena historia y que sean términos correctos y claros que perduren primero en un folio y luego en una nube de datos que, vaya a saber, será material de investigación de sociedades mas avanzadas en el futuro o sutil o descarada indiferencia. Se escribe, los hay quienes no razonan un guion pero escriben bordando y también escriben los que piensan cada paso, como si estuvieran obligados a la permanente corrección para comunicar. Se escribe, primero se busca el motivo, luego se piensa, finalmente se da un cierre a la idea y lo más fácil es encapsularlo y etiquetarlo en un blog. Hasta ahí el llamado proceso creativo, sobrevolar libros, periódicos o revistas en busca de un tema, de una palabra, idea, concepto, causa, un suspiro, brisa o vendaval. La escritura viene después y como dijo Isaac Asimov, “Escribir, para mí, es simplemente pensar a través de mis dedos”.
