“A fuerza de mirar, uno se olvida de
que se puede ser también objeto de miradas”.
Roland Barthes
Resulta habitual escuchar en campaña,
a cualquier candidato asegurar la fórmula para detener la desocupación. “Generaremos
más de un millón de puestos de trabajo”, es un slogan de lo más trillado.
¿Cómo? ¿En cuánto tiempo? ¿De qué manera? Todos esos interrogantes no se
contestan, la mera formulación de la promesa parece ser el único aval para
llevar adelante la conciencia de las personas. La mera mención de puestos de
trabajo genera un efecto hipnótico para muchos, otros creen que se puede tratar
de un falso slogan. Como aquel que todos se empecinan en repetir: “pobreza cero”.
Es absurdo, pero aún se cree. George Orwell lo denominó en su novela 1948 “hechos
alternativos”. La frase que hoy tiene triste vigencia tiene su origen en 1945,
pero sigue siendo representativa de la manipulación.
