“Los franceses hacen huelga los lunes porque suben el pan; los martes se manifiestan porque ganan poco; los miércoles protestan por la falta de libertades… Y el domingo votan a la derecha”.
François Miterrand
Hubo una época donde el símbolo cultural en ascenso de una sociedad obligaba a sus habitantes identificarse con lo moderno y elegante; entonces, “afrancesaban” sus vidas cotidianas. El estilo francés en las edificaciones no solo era imitado en diseño y construcción -exportando arquitectos, ingenieros y constructores- sino que también se enmarcaba en la decoración de cada edificio o residencia con mobiliario, cortinajes y luces de manufactura francesa. También se disputaban a los ebanistas para lograr las terminaciones. Otros rubros, como la moda y la cocina, marcaban la tendencia en cualquier rincón del planeta. Veranear en las playas de Biarritz o de la Costa Azul era una obligación de todo aristocrático pacato. Asociábamos la palabra glamour a lo estrictamente francés.


















