“El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo”.
Albert Camus
Digan lo que digan, el mundo es un lugar injusto y desigual. Se intenta cambiar la realidad con palabras grandilocuentes que maquillen la percepción popular, pero la situación social en general se puede aclarar con un solo término, bien empleado: inequidad. El día a día se consume en discusiones estériles, confrontando la desigualdad de ingresos, de riquezas, de género, razas, de género en el mercado laboral, desigualdades mundiales en la emisión de carbono que agravan el calentamiento global, en el sistema educativo o sanitario, las brechas digitales o la desigualdad de ser un país desarrollado o en vías de desarrollo. La vida es una tómbola y por más vueltas que le demos e historias de superación y esfuerzo que surjan, los factores de mejora, tantas veces escapan a nuestra voluntad y siempre estarán presentes otros componentes determinantes, a veces tan o mas importantes, como la cuna, la suerte, relaciones previas, picaresca, oportunismo o talento.



















