“Un día descubriré si soy un raro ejemplar de la especie humana, pues en mi caso, los instintos y la razón son inseparables, con la razón guiando los instintos. ¿Soy rara o más bien normal y sana? ¿Trato de imponer a los demás mis peculiaridades como sistema filosófico? ¿Soy inusualmente inteligente o solo inusualmente sincera? Creo que lo segundo. A no ser que la sinceridad sea en sí una forma de inteligencia superior”.
Ayn Rand, filósofa y escritora rusa, del siglo pasado.
¿Qué es lo que en realidad, me hace ser tan diferente? - nos lo habremos preguntado más de una vez, aún cuando no hayamos superado la barrera de la invisibilidad de la trascendencia. Es una pregunta frecuente, no solo se la hacía Any Rand, al momento de influir con su pensamiento, filosofía, libros o guiones que le llevaron hasta el mismo Hollywood. Es una cuestión de fondo de cualquier vida llevada filosóficamente. Preguntarte no equivale a obtener respuestas. Y a veces la respuesta no se encuentra en uno, se puede hallar en los demás, porque somos seres sociales.

























