“Estamos llegando al fin de una
civilización, sin tiempo para reflexionar, en la que se ha impuesto una especie
de impudor que nos ha llegado a convencer de que la privacidad no existe”.
José Saramago
La sensación que transmiten nuestras
sociedades modernas es extender cuanto se pueda la exposición en todos los
espacios sociales donde la persona no se sienta completa sin esa mirada
aprobatoria de su sociedad íntima. “Todo el mundo tiene tres vidas: la privada,
la pública y la secreta”, alguna vez declaró Gabriel García Márquez. Elías
Canetti también opinó: “Leernos sí, pero no conocerlos” para referirse a la
privacidad del que oficia el arte de escribir. Pero hoy parece difícil separar
las tintas, se juzga por un todo y a veces no se tiene en cuenta la faceta que
sólo se debería valorar, en este caso la escritura, su función pública.
