“A mí me gustan las personas que dicen
lo que piensan. Pero por encima de todo, me gustan las personas que hacen lo
que dicen”.
Quino, a través de su eterno
personaje, Mafalda.
La palabra es la herramienta por
excelencia para avanzar en construcciones. Pero la palabra a veces distrae, por
ser elegante en el decir. Distrae, también agrede, miente o manipula. Debemos
defender la palabra, ya que junto con la educación deben seguir siendo la base
fundamental donde se sostenga la integridad del ser humano. Seguramente algunos
dirán que no es fácil, y más de uno, al leer esto, pensará que lo aquí
expresado son “solo palabras”. Seguramente, para algunos este será un escrito más
que intenta filosofar sobre el uso de la palabra, pero creo que lo que aquí se
tratará de filosofar es sobre la posibilidad cierta o incierta de que
transitemos, a lo largo de la vida, un crecimiento personal.
