El tiempo es un
maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos
compete.
José Saramago
En el momento que somos una mezcla
obsesiva de permanente vitalidad y agobiante cansancio y necesidad de parar, la
ciencia y la prensa nos vienen a sentenciar con un límite a nuestra caducidad.
Un equipo de investigadores de EEUU acaba de precisar un coto natural de 125
años para la longevidad de la especie. La edad máxima de vida no ha retrocedido
desde el siglo pasado, y hace menos de un siglo se creía que la esperanza de
vida nunca superaría los sesenta y cinco años. Parece que el hombre no conoce
sus límites, y en lo relativo a su edad en la tierra, tampoco.
