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domingo, 24 de noviembre de 2019

No me detengas ahora


“Estoy viajando a la velocidad de la luz, quiero hacer de ti un hombre supersónico. No me detengas ahora. Estoy pasándolo tan bien, estoy de fiesta. No me detengas”.
Queen – Don’t stop me now

Sin ser un fanático, me han acompañado casi siempre. En estos momentos estoy escuchando a Billy Joel con “Uptown Girl” y acaba de terminar de sonar “Good vibrations”, de Beach Boys. No me molesta ni me distrae trabajar o estudiar escuchando música y llevo un tiempo haciéndolo con un tono bajo del volumen. Tarde toda mi adolescencia y juventud en entender a mi madre, pero me di cuenta de que no siempre hay que escuchar la música a todo volumen. Cambio género musicales y gustos, pero vuelvo a los años setenta u ochenta casi sin darme cuenta. Todos tenemos una canción que nos marcó algún momento, que nos emociona al escuchar dos décadas después y no saber el porqué. Y hay letras que te marcan por dolor, por que te recuerdan a alguien, porque te devuelven a un momento puntual. Y hay canciones que son alegres, o que te alegran.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Quien quiere vivir eternamente


"Respondiendo a las informaciones y conjeturas que sobre mí han aparecido en la prensa desde hace dos semanas, deseo confirmar que he dado positivo en las pruebas del virus y que tengo el sida. Es hora de que mis amigos y mis fans en todo el mundo conozcan la verdad, y deseo que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos los que padecen esta terrible enfermedad para luchar contra ella”.
Freddie Mercury, a través de su portavoz Roxy Meade.

Al día siguiente, murió. En aquel momento, 24 de noviembre de 1991, pareció absurdo develar que padecía la enfermedad del SIDA un día antes de fallecer. La lógica no permitía suponer que, en verdad, fue una señal de valentía. Podría haber muerto con el silencio de su afección, tal vez fue una manera de abrir una puerta para que todos aquellos muertos de aquellas décadas por “la peste gay” dejarán de sentir el oprobio de una enfermedad que avergonzaba y marginaba. Freddie Mercury siempre fue una estrella, el rock le permitió magnetizar a las masas, pero en esos últimos meses, no pudo frenar el terrible impulso que la prensa sensacionalista británica llevó a cabo: un goteo constante de un puñado de fotos donde su delgadez extrema y aspecto enfermizo demostraba que el morbo no conoce de privacidad.