“El hombre nunca es sincero cuando
interpreta su propio personaje. Dale una máscara y te dirá la verdad”.
Oscar Wilde
Los medios y las redes nos atosigan
con frases, discusiones, teorías, imágenes o compilados insanos de como deberían
funcionar las sociedades, pero lo que logra es el hastío, desencanto y la sensación
de fracaso personal persistente. Tal vez sea la síntesis de esta ultima década
el ver como han derrapado los mecanismos morales de ideologías que fracasan
tanto en la teoría como en la práctica. Los movimientos populistas se destacan,
principalmente y sin entrar en su demagogia, en exteriorizar y demonizar sus
enemigos, culparles de todos los males y golpear a toda fuerza que se le
enfrente en esa ansia canibalística del poder. Sienten reivindicación en la
destrucción, le da sentido a un movimiento de deshumanización al oponente, al
otro.
