“La carencia de un conocimiento cierto acerca de cuanto narra es uno de los errores más graves del artista, capaz de dar por tierra con él”.
Pio Baroja
Todos tenemos una voz literaria, el problema es determinar si resulta atractiva. Aceptarla para potenciarla parece ser la primera confidencia que no te develan en un taller literario. Todo ejercicio retórico estará sostenido por una voz, el secreto parece ser saberla utilizar. No escapa a las generales de la vida, debemos emplear un estilo para vivir, por ende, es un ejercicio similar para escribir. Lo esencial parece ser saber escribir correctamente, con el tiempo el fundamento se arropa en tener una historia y saber como contarla. La ensoñación que abriga la creación literaria necesitará una voz y un idioma que se adapten al exterior de un cuerpo y no que la voz sea parte interna de su figura.
